Como siempre, aqui estoy molestándolas, esta vez como lo prometí hace poco (y gracias a Dios fue poco), escribiendo algo diferente. No tengo más palabras para decirles lo mucho que las quiero... espero les guste:
Una nueva sonrisa
Después de la tormenta siempre llega la calma. Mi tormenta parecía llegar en oleadas imperiosas, mientras intentaba llegar a la orilla, arrastrándome de nuevo, deseando que no alcanzara a salir.
Después de encontrarme sumida en una absoluta tristeza, un día desperté y dije que era suficiente. Comencé a tomar las riendas de mi vida, lejos de todo lo que me hacía daño. Una que otra vez tropezaba con los restos que dejó la borrasca, me tambaleaba buscando refugio y lo encontré en el cariño de mis amigas.
Después de aliviar las visibles heridas, comencé a advertir un horizonte nuevo, limpio y tranquilo, donde me esperaba gente distinta, ajena a todo el vicio de entrometerse en otras vidas. Poco a poco sentí como se iba la tristeza. Poco a poco sentí, como de repente, me dejó de importar lo que sucedió en otros días. Una sensación extraña invadió mi cuerpo… era alegría y era paz.
Después de conocer a quien me regalo una nueva sonrisa, agradezco a todas las personas que me apoyaron en mi desesperación, gente que fue la balsa que me mantuvo a flote: Cristina, por tu sarcasmo oportuno; Flor, por la fortaleza de tu carácter; Adriana, por tu manera tan especial de afrontar las dificultades; Norma, por que siempre me recuerdas que lo que soy no es precisamente lo que los demás ven; Joel, porque siempre has estado conmigo; Anna, por que siempre defiendes lo que piensas, Karla y Edith, por ser tan solidarias; Anabel y su mamá, porque me acogen como hermana y como hija; Caro y Abril, por que su alegría me contagia, y a esa persona especial, que llegó a mi vida en un momento adecuado, de una forma original y formando una estupenda amistad.
Después de escribir estas palabras, siento que algo me falta, y es el decirles que me siento diferente, que soy completamente feliz por tenerlos a mi lado y que gracias a ustedes, descubrí que el sol es más brillante si se tienen personas como ustedes para admirarlo.
Monday, November 03, 2008
Tuesday, October 07, 2008
Gracias a mis amigas
Con todo cariño, les agradezco el estar conmigo en estos días tan difíciles. No pude evitar vertir lo que siento en palabras, como saben son mi mejor medicina. Espero en unos días poder escribir de otra manera, y ahora si agradecerles su compañía y su comprensión. No puedo sentirme más afortunada por tenerlas. En esta ocasión, sólo hablaré de lo que me aflije... después podré hacer algo mejor.
Señales
Siempre creí que sería duradero. Tantos años de sufrimiento, malos entendidos y desprecios, habían culminado en algo más que amistad. Por fin era mío, lo sentía en su abrazo, en su beso y en su mirada. Vivir para él constituía mi prioridad, hacerlo sentir bien era mi consigna, el motor que me guiaba en mis noches de insomnio y soledad. Quererlo tanto me hacía sentir completa. Pero todo era una ilusión.
Esa necesidad de protegerlo, escondía mi propia soledad. El cargar sola con el peso de una relación que solo existía en mi mente, y que anhelaba con todo mi corazón. Toda mi vida he estado sola. Y fue en ese afán de llenar un vacío de años, que me conformé con los restos que dejaba a su paso. Lo quería tanto que llegué a quererlo por los dos. Lo que me importaba era tenerlo, aunque fuera a medias.
Después de mil señales que preferí ignorar, me encontré de repente afrontando la realidad. Esa desagradable verdad que había estado evitando por conveniencia y por temor. Sí… lo amo con todo mi corazón, y es con ese amor sincero y limpio, que pocas veces en la vida encuentras. Mi consuelo es que sé que puedo querer a alguien de esa manera. Mi condena es que no le entregué mi amor a la persona correcta.
Mis ojos están cansados de llorar. Mi mente esta cansada de pensar. Mi corazón esta cansado de sentir… y de no recibir. Mi memoria esta fallando, y todo se resume a recontar todos los errores que cometí. Pero en realidad solo cometí uno: Quererlo más que a nada en este mundo. Y al final del camino, me encuentro varada en medio de la nada, sola como desde el principio y más asustada que nunca.
Hay personas que dicen que el mal se revierte en algún momento de la vida… pues no se que maldad he cometido en esta vida que sigo pagando con mi soledad. Otras me dicen que no se ocupa un hombre para sentirse plena… no se trata de plenitud sino de amor, compañía, comunicación, cariño, todas esas cosas de las que me he privado en todo este tiempo. La vida no esta hecha de sueños, y yo vivía en uno.
No es solo el darme cuenta que no soy correspondida, es el aceptar que ya lo sabía.
Señales
Siempre creí que sería duradero. Tantos años de sufrimiento, malos entendidos y desprecios, habían culminado en algo más que amistad. Por fin era mío, lo sentía en su abrazo, en su beso y en su mirada. Vivir para él constituía mi prioridad, hacerlo sentir bien era mi consigna, el motor que me guiaba en mis noches de insomnio y soledad. Quererlo tanto me hacía sentir completa. Pero todo era una ilusión.
Esa necesidad de protegerlo, escondía mi propia soledad. El cargar sola con el peso de una relación que solo existía en mi mente, y que anhelaba con todo mi corazón. Toda mi vida he estado sola. Y fue en ese afán de llenar un vacío de años, que me conformé con los restos que dejaba a su paso. Lo quería tanto que llegué a quererlo por los dos. Lo que me importaba era tenerlo, aunque fuera a medias.
Después de mil señales que preferí ignorar, me encontré de repente afrontando la realidad. Esa desagradable verdad que había estado evitando por conveniencia y por temor. Sí… lo amo con todo mi corazón, y es con ese amor sincero y limpio, que pocas veces en la vida encuentras. Mi consuelo es que sé que puedo querer a alguien de esa manera. Mi condena es que no le entregué mi amor a la persona correcta.
Mis ojos están cansados de llorar. Mi mente esta cansada de pensar. Mi corazón esta cansado de sentir… y de no recibir. Mi memoria esta fallando, y todo se resume a recontar todos los errores que cometí. Pero en realidad solo cometí uno: Quererlo más que a nada en este mundo. Y al final del camino, me encuentro varada en medio de la nada, sola como desde el principio y más asustada que nunca.
Hay personas que dicen que el mal se revierte en algún momento de la vida… pues no se que maldad he cometido en esta vida que sigo pagando con mi soledad. Otras me dicen que no se ocupa un hombre para sentirse plena… no se trata de plenitud sino de amor, compañía, comunicación, cariño, todas esas cosas de las que me he privado en todo este tiempo. La vida no esta hecha de sueños, y yo vivía en uno.
No es solo el darme cuenta que no soy correspondida, es el aceptar que ya lo sabía.
Tuesday, July 29, 2008
Ya llovió
Esto sucedió entre el 14 y 17 de marzo de 1990… ya llovió, si algún nombre está mal o se me pasó algún detalle, agradezco que me notifiquen, MIL SALUDOS
“El Riíto”
Desde que estaba cursando la secundaria, mi gusto por la danza se convirtió en el motor que guió mi vida a partir de ese momento. Los momentos anteriores en los que me subí a un escenario, pasaron a segundo plano. Fue en esta etapa cuando descubrí que el bailar me liberaba de los problemas y demonios que nos aquejan en la adolescencia.
La profa. Cecilia Espinoza, era una joven de 18 años que ingresó a trabajar en la Secundaria “18 de Marzo de 1938”, era solo unos cuantos años mayor que nosotros, por lo que mis compañeros se sintieron extrañamente motivados en su clase. En mi persona, la maestra causó un efecto distinto, había encontrado por fin algo en lo que sentía que encajaba. Cuando cursábamos el segundo año, se presentó la necesidad de armar un baile para el aniversario de la escuela, y la maestra escogió trabajar con nosotros.
Era un baile del estado de Chiapas, “El riíto”, la historia que debíamos representar, era acerca de unas mujeres que se acercaban al río a recoger agua en sus cántaros, después entraban los hombres y les pedían un poco de esta agua y ellas se negaban. Una de ellas, se anima a coquetear con los muchachos y el más valiente se atreve a cortejarla. Entre las evoluciones de la coreografía, el hombre rompe el cántaro de la chica mientras ella cae al suelo durante en forcejeo. Él apenado intenta ayudarla, pero al mismo tiempo se toma la libertad de acariciarle las piernas… lo que ocasiona que la chica le propine una fuerte bofetada por su atrevimiento. Después, entre el apoyo de los hombres al incauto joven, y la maravillosa ayuda de las chicas a la ofendida, el joven le ofrece un trozo de aquel cántaro, en promesa de reponerlo y reparar el daño ocasionado. Todos salen del escenario, mientras el joven lleva en sus brazos a la chica, ya que ésta se lastimó el tobillo por la caída.
Comenzaron los ensayos, y la maestra me eligió como la chica coqueta, y por la fuerza física o desempeño (en realidad no recuerdo), como el valiente caballero eligió a mi compañero Alfredo Madrazo Márquez (si, hacían chistes por el apellido). Recuerdo a algunos de los muchachos que integraban el cuadro, mi pareja era Francisco Neblina (q.e.p.d.), también salía mi hermano Ulises, Carlos Felipe Rosales Maldonado, Alberto Valdez Díaz, y el ahora Dr. Jorge Maytorena Soto Gil, entre otros; de las chicas recuerdo a Luisa Fernanda Hurtado Navarro, Martha Morales Olivarez… y no se quien más.
En fin, después de varios contratiempos, por fin el baile quedó terminado, lo que restaba era ensayar para que estuviera lo mas coordinado posible. Durante esos ensayos, mi compañero Alfredo siempre evitaba el golpe que debía darle, a lo que me acostumbré rápidamente. Por fin, después de algunas semanas, llego el momento de presentarnos.
La música comenzó, y las mujeres entramos a la cancha faldeando, entran los hombres y se colocan en la coreografía… Llegó le momento de la actuación y todo parecía ir bien, el me perseguía por la explanada, mientras yo “me daba a desear”, comenzó el forcejeo y el jarro cayó al suelo seguido de mi fingido accidente. Recuerdo que los muchachos que nos observaban se asombraron al verme caer al suelo (cabe señalar que yo gozaba de cierta fama en la escuela en el atletismo, y se acercaba la tradicional carrera de aniversario), un sonoro grito unánime invadió el ambiente mientras el baile seguía su curso.
Alfredo se me acercó, todo perfectamente planeado, comenzó a buscar mi tobillo entre la tela de la falda y subió su mano… seguía el momento de la cachetada. (Yo no estaba enterada que, momentos antes de entrar a bailar, mi hermano Ulises, Pancho (q.e.p.d.), Carlos Felipe y Betho, habían convencido a Alfredo de que no se moviera en el momento del golpe, que ellos iban a avisarme para no lo hiciera muy fuerte. Creo que ya imaginan que no me avisaron ¿verdad?)
Recuerdo que mi mano formó un ángulo de 180° con relación al punto de impacto, acostumbrada a no atinar, le imprimí tanta fuerza como dio mi brazo; mi mano se aproximó rápidamente a su destino y… ¡SAS! (aquí cabe un silencio dramático) ésta se estrelló estrepitosamente con el redondo y suave cachete de mi pobre compañero… la escuela entera lanzó un tremendo ¡UUUHHH!, seguido de murmullos y risas nerviosas.
Dolorida y asombrada, seguí con la coreografía mientras mis compañeras trataban de ocultar las carcajadas que se contagiaron con rapidez. Mientras, en la coreografía de los hombres, me contó mi hermano; Alfredo no se mostró enojado, simplemente les decía “se pasaron, se pasaron”, a lo que los chicos solo respondieron con carcajadas. El baile siguió, y el me sacó del escenario en sus brazos, entre gritos y chiflidos de aprobación por parte del público.
Ya en el salón, después de 20 o 30 minutos que tardamos en quitarnos los trajes, fui a ver a Alfredo para disculparme, o saber que pasó, yo que se, pero recuerdo que todavía llevaba la marca de mi golpe… 3 dedos perfectamente marcados en el lado derecho de su rostro. Después de algunos años, me encontré con una persona que estuvo en la secundaria en esas fechas, y sin saberlo, contó de cómo se divirtió con ese baile, pero más disfrutó el saber que estaba platicando con la responsable de aquella sonora cachetada.
Esta anécdota la recuerdo siempre con mi hermano, la risa nos invade, y me asegura que no fue con mala intención. No he visto a los compañeros que nombré en algunos años, supe que Betho y Luisa Fernanda se casaron (cada quien por separado), a Francisco lo miré unos meses antes de su muerte pero no lo reconocí. Estaba muy cambiado, la que era su novia, y madre de su hija que no alcanzó a conocer, me comentó que él me reconoció inmediatamente, pero que no quiso acercarse. Me dijo que tenía gratos recuerdo de mi casa, de mi hermano y de mi familia.
Este baile, fue el comienzo de mi carrera como bailarina de folclore, fue lo que inició todo. No he dejado de bailar desde entonces, y se suman ya 20 años dentro de la danza, 10 de ellos como integrante del Ballet Folclórico “Ehecatl”. He tenido otros solistas en los grupos donde he estado, pero ninguno ha sido tan divertido y accidentado como “El Riíto”, y de eso… ya llovió.
“El Riíto”
Desde que estaba cursando la secundaria, mi gusto por la danza se convirtió en el motor que guió mi vida a partir de ese momento. Los momentos anteriores en los que me subí a un escenario, pasaron a segundo plano. Fue en esta etapa cuando descubrí que el bailar me liberaba de los problemas y demonios que nos aquejan en la adolescencia.
La profa. Cecilia Espinoza, era una joven de 18 años que ingresó a trabajar en la Secundaria “18 de Marzo de 1938”, era solo unos cuantos años mayor que nosotros, por lo que mis compañeros se sintieron extrañamente motivados en su clase. En mi persona, la maestra causó un efecto distinto, había encontrado por fin algo en lo que sentía que encajaba. Cuando cursábamos el segundo año, se presentó la necesidad de armar un baile para el aniversario de la escuela, y la maestra escogió trabajar con nosotros.
Era un baile del estado de Chiapas, “El riíto”, la historia que debíamos representar, era acerca de unas mujeres que se acercaban al río a recoger agua en sus cántaros, después entraban los hombres y les pedían un poco de esta agua y ellas se negaban. Una de ellas, se anima a coquetear con los muchachos y el más valiente se atreve a cortejarla. Entre las evoluciones de la coreografía, el hombre rompe el cántaro de la chica mientras ella cae al suelo durante en forcejeo. Él apenado intenta ayudarla, pero al mismo tiempo se toma la libertad de acariciarle las piernas… lo que ocasiona que la chica le propine una fuerte bofetada por su atrevimiento. Después, entre el apoyo de los hombres al incauto joven, y la maravillosa ayuda de las chicas a la ofendida, el joven le ofrece un trozo de aquel cántaro, en promesa de reponerlo y reparar el daño ocasionado. Todos salen del escenario, mientras el joven lleva en sus brazos a la chica, ya que ésta se lastimó el tobillo por la caída.
Comenzaron los ensayos, y la maestra me eligió como la chica coqueta, y por la fuerza física o desempeño (en realidad no recuerdo), como el valiente caballero eligió a mi compañero Alfredo Madrazo Márquez (si, hacían chistes por el apellido). Recuerdo a algunos de los muchachos que integraban el cuadro, mi pareja era Francisco Neblina (q.e.p.d.), también salía mi hermano Ulises, Carlos Felipe Rosales Maldonado, Alberto Valdez Díaz, y el ahora Dr. Jorge Maytorena Soto Gil, entre otros; de las chicas recuerdo a Luisa Fernanda Hurtado Navarro, Martha Morales Olivarez… y no se quien más.
En fin, después de varios contratiempos, por fin el baile quedó terminado, lo que restaba era ensayar para que estuviera lo mas coordinado posible. Durante esos ensayos, mi compañero Alfredo siempre evitaba el golpe que debía darle, a lo que me acostumbré rápidamente. Por fin, después de algunas semanas, llego el momento de presentarnos.
La música comenzó, y las mujeres entramos a la cancha faldeando, entran los hombres y se colocan en la coreografía… Llegó le momento de la actuación y todo parecía ir bien, el me perseguía por la explanada, mientras yo “me daba a desear”, comenzó el forcejeo y el jarro cayó al suelo seguido de mi fingido accidente. Recuerdo que los muchachos que nos observaban se asombraron al verme caer al suelo (cabe señalar que yo gozaba de cierta fama en la escuela en el atletismo, y se acercaba la tradicional carrera de aniversario), un sonoro grito unánime invadió el ambiente mientras el baile seguía su curso.
Alfredo se me acercó, todo perfectamente planeado, comenzó a buscar mi tobillo entre la tela de la falda y subió su mano… seguía el momento de la cachetada. (Yo no estaba enterada que, momentos antes de entrar a bailar, mi hermano Ulises, Pancho (q.e.p.d.), Carlos Felipe y Betho, habían convencido a Alfredo de que no se moviera en el momento del golpe, que ellos iban a avisarme para no lo hiciera muy fuerte. Creo que ya imaginan que no me avisaron ¿verdad?)
Recuerdo que mi mano formó un ángulo de 180° con relación al punto de impacto, acostumbrada a no atinar, le imprimí tanta fuerza como dio mi brazo; mi mano se aproximó rápidamente a su destino y… ¡SAS! (aquí cabe un silencio dramático) ésta se estrelló estrepitosamente con el redondo y suave cachete de mi pobre compañero… la escuela entera lanzó un tremendo ¡UUUHHH!, seguido de murmullos y risas nerviosas.
Dolorida y asombrada, seguí con la coreografía mientras mis compañeras trataban de ocultar las carcajadas que se contagiaron con rapidez. Mientras, en la coreografía de los hombres, me contó mi hermano; Alfredo no se mostró enojado, simplemente les decía “se pasaron, se pasaron”, a lo que los chicos solo respondieron con carcajadas. El baile siguió, y el me sacó del escenario en sus brazos, entre gritos y chiflidos de aprobación por parte del público.
Ya en el salón, después de 20 o 30 minutos que tardamos en quitarnos los trajes, fui a ver a Alfredo para disculparme, o saber que pasó, yo que se, pero recuerdo que todavía llevaba la marca de mi golpe… 3 dedos perfectamente marcados en el lado derecho de su rostro. Después de algunos años, me encontré con una persona que estuvo en la secundaria en esas fechas, y sin saberlo, contó de cómo se divirtió con ese baile, pero más disfrutó el saber que estaba platicando con la responsable de aquella sonora cachetada.
Esta anécdota la recuerdo siempre con mi hermano, la risa nos invade, y me asegura que no fue con mala intención. No he visto a los compañeros que nombré en algunos años, supe que Betho y Luisa Fernanda se casaron (cada quien por separado), a Francisco lo miré unos meses antes de su muerte pero no lo reconocí. Estaba muy cambiado, la que era su novia, y madre de su hija que no alcanzó a conocer, me comentó que él me reconoció inmediatamente, pero que no quiso acercarse. Me dijo que tenía gratos recuerdo de mi casa, de mi hermano y de mi familia.
Este baile, fue el comienzo de mi carrera como bailarina de folclore, fue lo que inició todo. No he dejado de bailar desde entonces, y se suman ya 20 años dentro de la danza, 10 de ellos como integrante del Ballet Folclórico “Ehecatl”. He tenido otros solistas en los grupos donde he estado, pero ninguno ha sido tan divertido y accidentado como “El Riíto”, y de eso… ya llovió.
Friday, July 18, 2008
Tltlc 08
Hola de nuevo. Después de muchas aly-aventuras me encuentro aquí, por primera vez contando una historia, de la que no soy protagonista; como narrador omniscente me permito entregarles esta historia, que nació en mi imaginación transitando en uno de los lugares más históricos de nuestro país. Cualquier similitud con un personaje de la vida real... es una simple coincidencia.
- La Rosa y El Mago
Sucedió una noche, en un jardín extraño. La rosa y la margarita se encontraron repentinamente abandonadas en una selva de asfalto. La margarita, en su papel de flor sencilla, fue desdeñada por las otras flores, por carecer de la belleza y elegancia que éstas poseían. La rosa, por su parte, se encontraba aislada del resto, por habladurías de las otras flores que envidiaban su belleza y energía natural, que la distingue de las otras por el simple hecho de existir.
Sin embargo, la rosa no despreció a la margarita, y se encontraron juntas en una aventura, de esas que no se pueden olvidar. La rosa tenía varios amigos, que las rescataron en aquella selva; pero esos amigos no querían simplemente admirar a la rosa. Comenzaron a salir de sus disfraces de oveja para convertirse en un lobo exigiendo la recompensa por sus favores. La margarita no sabía como ayudar a su amiga, y se limitó a escuchar los lamentos de la rosa, que sólo quería conocer el lugar en donde se encontraban.
Y ambas comenzaron a vagar sin rumbo entre edificios con siglos de historia, mientras la rosa se perdía en los aparadores y la margarita consumía cada librería que se encontraba a su paso. Dos flores completamente opuestas que terminaron por encajar. Gracias a las otras flores por despreciar lo que no conocen, o que piensan conocer ya.
Una tarde, después de librarse de otro lobo, la rosa se encontraba triste, mientras la margarita observaba unas ruinas de aquella ciudad. Comenzaron a caminar lentamente, pensando en lo perdidas y solas que se sentían. Sin querer, se toparon con un grupo de personajes interesantes, que se adelantaban a su paso. La margarita le sonrió a un sapito simpático que estaba en compañía de un mago, que quedó impresionado con la belleza de la rosa.
Después de tomar unas fotografías, las flores se unieron a ese grupo, que las invitó a pasar un rato en su hogar. La margarita observaba en silencio a sus nuevos amigos, actores extranjeros que buscaban la suerte en este lugar, cada uno con su propia personalidad y encanto; mismos que le recordaban al sol que le esperaba en su tierra.
Sin embargo, la rosa no despreció a la margarita, y se encontraron juntas en una aventura, de esas que no se pueden olvidar. La rosa tenía varios amigos, que las rescataron en aquella selva; pero esos amigos no querían simplemente admirar a la rosa. Comenzaron a salir de sus disfraces de oveja para convertirse en un lobo exigiendo la recompensa por sus favores. La margarita no sabía como ayudar a su amiga, y se limitó a escuchar los lamentos de la rosa, que sólo quería conocer el lugar en donde se encontraban.
Y ambas comenzaron a vagar sin rumbo entre edificios con siglos de historia, mientras la rosa se perdía en los aparadores y la margarita consumía cada librería que se encontraba a su paso. Dos flores completamente opuestas que terminaron por encajar. Gracias a las otras flores por despreciar lo que no conocen, o que piensan conocer ya.
Una tarde, después de librarse de otro lobo, la rosa se encontraba triste, mientras la margarita observaba unas ruinas de aquella ciudad. Comenzaron a caminar lentamente, pensando en lo perdidas y solas que se sentían. Sin querer, se toparon con un grupo de personajes interesantes, que se adelantaban a su paso. La margarita le sonrió a un sapito simpático que estaba en compañía de un mago, que quedó impresionado con la belleza de la rosa.
Después de tomar unas fotografías, las flores se unieron a ese grupo, que las invitó a pasar un rato en su hogar. La margarita observaba en silencio a sus nuevos amigos, actores extranjeros que buscaban la suerte en este lugar, cada uno con su propia personalidad y encanto; mismos que le recordaban al sol que le esperaba en su tierra.
La rosa, observaba tímidamente al mago, mientras este, se envolvía en bromas y trucos para llamar la atención. Poco a poco la margarita notó como crecía algo entre ellos, ese sentimiento que se siente en el aire, y es notorio para los demás. La rosa y el mago habían sucumbido ante la magia del amor a primera vista.
Las flores tuvieron que dejar al grupo por unas horas, mientras el sapito y el mago las acompañaban a su destino, la margarita notaba como ellos no querían separarse, y le prometió a la rosa que regresarían. En un momento inesperado, el mago selló la promesa con un tierno beso robado, que dejó a la rosa flotando entre nubes, insistiendo aún más en el regreso a la mañana siguiente.
El castillo donde vivían, quedó en el recuerdo, al llegar al hogar del mago. Las paredes antiguas y un poco descuidadas, contrastaban con la elegancia y lujos de su castillo improvisado, sin embargo, con tal de ver a la rosa feliz, la margarita accedió a quedarse en ese lugar. Mientras, la margarita se hizo amiga del sapito, quien la llevó a conocer lugares distantes, los dos se parecían mucho, por eso pudieron consolidar su amistad, entre bromas y juegos que solo ellos podían entender, caminaron por la ciudad; mientras la rosa convivía con el mago.
Fueron solo dos días. Dos días en los que el mago y la rosa vivieron felices, compartiendo pensamientos, tristezas y trucos de magia. Dos días que a ellos les parecieron siglos, horas que se convirtieron en días por el simple hecho de que no querían que se terminaran. La rosa debía regresar con sus espinas. Su rosal demandaba su presencia, en virtud de sus retoños, las espinas lastiman aun en la distancia.
La mañana del regreso, la margarita se sentía realmente extraña, una sensación de vacío inundó su cuerpo, y todo su ser reclamaba al sol que dejó en su tierra, mismo sol que a veces se niega a darle calor, pero que aún así extrañaba tanto. La rosa llegó a su encuentro con la tristeza marcada en el rostro por el adiós inevitable. El llanto que contenía se transformó en palabras dulces que recordaban cada instante vivido en los brazos del mago, quien le enseñó la libertad de vivir en unos cuantos días. La margarita y la rosa debían dejar la selva en cuestión de minutos. No había marcha atrás.
De camino a su jardín, la rosa lloraba en silencio. Mientras la ciudad iba quedando cada vez más lejana, la esperanza de quedarse se fue disolviendo entre las nubes. El rosal estaba cada vez más cerca y con él, las espinas.
Los retoños mitigaron el dolor de la rosa, con un abrazo tierno y el amor que le profesaban con sus palabras; las espinas reclamaban situaciones absurdas aun en presencia de la margarita, la rosa fue perdiendo color entre más tiempo pasaba cerca de la espina. Triste final para una historia fantástica.
El mago se quedó en su hogar, improvisando trucos con unas cartas nuevas, mismas que le regaló su rosa. En ellas se quedaba el corazón y el amor que se vive pocas veces en la vida. Y que por el destino, les tocó vivir; que importa si fueron sólo unos días.
Por desgracia, las cosas debían terminar así… La margarita de vuelta con su sol, el mago con su magia y la rosa con su espina.
Sunday, March 30, 2008
Una vez más
Cero y van como.... 20 Aún así... confiío en la raza humana.
Herederos de Caín.
Estaba en mi cama, planeando pasar un día tranquilo. De pronto, el sonido de un mensaje llegando a mi celular irrumpe en la habitación. Las palabras que leí ya habían entrado a mis ojos en otras ocasiones, solo que esta vez, no las esperaba encontrar.
Como en más de una ocasión sentí en mi cuerpo un pesar… ¿que tengo que hacer para evitar todo esto? Solo fui lo que siempre soy, entregando mi amistad sincera, siempre dispuesta a ayudar a los demás.
Después del trago amargo y un accidente, vinieron las lágrimas de decepción y coraje… Borrando todo indicio de aquella amistad, encontré cartas de algunas amigas, todas preocupadas ante el viejo y trillado dilema que considera: “Todos los hombres son iguales”… y llegé a la conclusión de que lo son. En mayor o menor grado se parecen, son como pequeños clones que van por la vida destrozando corazones.
Y nosotras estamos ahí, para traicionarnos entre nosotras cuando la culpa viene de ellos, aunque indudablemente vive en nosotras, porque seguimos perdonándolos, cuidándolos, protegiéndolos, y, como bien dice mi madre, mal acostumbrándolos, haciéndoles ver, que nuestro mundo gira a su alrededor y que todo lo que poseemos, lo tienen a sus pies.
Los hombres, herederos de Caín, con la filosofía de pasar por encima de su propio hermano, que más les da pasar por encima de los amigos…de las mujeres; solo utilizan lo que puedan y cuando ya no sirve lo desechan. Lo mismo les da una amistad de muchos años, por otra que recién comienza, son felices si en el camino reciben, elogios, amor o dinero; si en ese trayecto obtienen beneficio propio.
Pero…después de la tragedia llegó la calma, en la compañía de una amiga… de esas pocas y raras excepciones en el mundo femenino, la que deja todo por ir a servir de apoyo a la parte afectada… Cantando canciones contra ellos llegaron las risas; con la cabeza fría entre las bromas, descubrimos que hay gente que sigue peleando por lo que no le pertenece… y seguramente no vale la pena.
Y contestando a mi pregunta inicial… creo que de todas formas, este mundo seguirá su curso con seres oportunistas y sin corazón, ya me he topado con algunos, desafortunadamente encontraré más, y no pienso cambiar mi forma de ser solo porque existe gente extraña.
A veces pienso que llegue a este mundo para luchar contra la adversidad, de alguna manera creo que mi papel es ayudar por sobre todas las cosas y aunque haya gente que no valore lo que hago, tengo muchos amigos que me entienden y me aprecian por lo que soy, y no por lo que quieren que sea…
Para el resto del mundo; solo me queda decir: Entre más golpes reciba, más fuerte seré, si tropiezo, les aseguró me levantaré, y ahí estaré para darle mi mano, por si hay alguno que llegue a caer.
Estaba en mi cama, planeando pasar un día tranquilo. De pronto, el sonido de un mensaje llegando a mi celular irrumpe en la habitación. Las palabras que leí ya habían entrado a mis ojos en otras ocasiones, solo que esta vez, no las esperaba encontrar.
Como en más de una ocasión sentí en mi cuerpo un pesar… ¿que tengo que hacer para evitar todo esto? Solo fui lo que siempre soy, entregando mi amistad sincera, siempre dispuesta a ayudar a los demás.
Después del trago amargo y un accidente, vinieron las lágrimas de decepción y coraje… Borrando todo indicio de aquella amistad, encontré cartas de algunas amigas, todas preocupadas ante el viejo y trillado dilema que considera: “Todos los hombres son iguales”… y llegé a la conclusión de que lo son. En mayor o menor grado se parecen, son como pequeños clones que van por la vida destrozando corazones.
Y nosotras estamos ahí, para traicionarnos entre nosotras cuando la culpa viene de ellos, aunque indudablemente vive en nosotras, porque seguimos perdonándolos, cuidándolos, protegiéndolos, y, como bien dice mi madre, mal acostumbrándolos, haciéndoles ver, que nuestro mundo gira a su alrededor y que todo lo que poseemos, lo tienen a sus pies.
Los hombres, herederos de Caín, con la filosofía de pasar por encima de su propio hermano, que más les da pasar por encima de los amigos…de las mujeres; solo utilizan lo que puedan y cuando ya no sirve lo desechan. Lo mismo les da una amistad de muchos años, por otra que recién comienza, son felices si en el camino reciben, elogios, amor o dinero; si en ese trayecto obtienen beneficio propio.
Pero…después de la tragedia llegó la calma, en la compañía de una amiga… de esas pocas y raras excepciones en el mundo femenino, la que deja todo por ir a servir de apoyo a la parte afectada… Cantando canciones contra ellos llegaron las risas; con la cabeza fría entre las bromas, descubrimos que hay gente que sigue peleando por lo que no le pertenece… y seguramente no vale la pena.
Y contestando a mi pregunta inicial… creo que de todas formas, este mundo seguirá su curso con seres oportunistas y sin corazón, ya me he topado con algunos, desafortunadamente encontraré más, y no pienso cambiar mi forma de ser solo porque existe gente extraña.
A veces pienso que llegue a este mundo para luchar contra la adversidad, de alguna manera creo que mi papel es ayudar por sobre todas las cosas y aunque haya gente que no valore lo que hago, tengo muchos amigos que me entienden y me aprecian por lo que soy, y no por lo que quieren que sea…
Para el resto del mundo; solo me queda decir: Entre más golpes reciba, más fuerte seré, si tropiezo, les aseguró me levantaré, y ahí estaré para darle mi mano, por si hay alguno que llegue a caer.
Tuesday, March 04, 2008
De nuevo con ustedes...
Espero les guste...
El día de ayer.
Muchas veces, la gente me ha reprochado el vivir en el pasado. El no soltar los recuerdos es una forma extraña de vivir. Pero son estos mismos los que mantienen viva la nostalgia y nos hacen ser más sensibles.
Siempre un recuerdo es lo que me inspira a escribir. Por eso vivo de ellos. Muchas veces sentada observando la nada, mi mente funciona como una videocámara que comienza a captar todos los detalles que después convierto en letras.
Nunca me he imaginado pensando en el futuro y vivo el presente añorando mi pasado, aunque no quiera regresar me gusta recordar, y es en cada recuerdo donde guardo las esperanzas de que no todo pueda salir mal.
Es en mis recuerdos donde viven mis amigos, los que ya se encuentran lejos de nosotros, revivo los juegos y casi puedo abrazarlos, después miro al cielo y parece que me sonríen.
No me arrepiento de pensar en el ayer, siento que me hace más tranquilo mi presente… siento que me hace más fácil un mañana.
Muchas veces, la gente me ha reprochado el vivir en el pasado. El no soltar los recuerdos es una forma extraña de vivir. Pero son estos mismos los que mantienen viva la nostalgia y nos hacen ser más sensibles.
Siempre un recuerdo es lo que me inspira a escribir. Por eso vivo de ellos. Muchas veces sentada observando la nada, mi mente funciona como una videocámara que comienza a captar todos los detalles que después convierto en letras.
Nunca me he imaginado pensando en el futuro y vivo el presente añorando mi pasado, aunque no quiera regresar me gusta recordar, y es en cada recuerdo donde guardo las esperanzas de que no todo pueda salir mal.
Es en mis recuerdos donde viven mis amigos, los que ya se encuentran lejos de nosotros, revivo los juegos y casi puedo abrazarlos, después miro al cielo y parece que me sonríen.
No me arrepiento de pensar en el ayer, siento que me hace más tranquilo mi presente… siento que me hace más fácil un mañana.
Friday, September 28, 2007
Asi son...
No me había dado cuenta que no le he dedicado un espacio a aquellas personas que han sido mis amigas por años... Siempre están en mi corazón y en mis pensamientos... Adriana, Norma Alicia, Monzerrath Olivia y Jesús Joel.
Historias de Vida
A Adriana la conocí cuando estábamos cursando la escuela primaria. No estábamos en el mismo salón pero era compañera de mi hermano. Coincidimos en algunas fiestas, a las que acudí porque mi madre obligaba a mi hermano a llevarme, ya que siempre me fue difícil convivir con la gente extraña. Después en la secundaria, pudimos conocernos más y llegamos a ser buenas amigas, con los altibajos que son inevitables a esa edad. Después, durante la preparatoria, seguimos frecuentándonos a pesar de estar en escuelas distintas, y totalmente opuestas en todo sentido.
Aún así, continuamos la amistad que hemos conservado hasta ahora, y aunque cada quien tiene distintos grupos de amigos, siento que somos las únicas personas que nos podemos hacer boberías una a la otra sin sentirnos infantiles o que perdemos imagen…. Al contrario, cuando estamos juntas volvemos a ser niñas y adolescentes; y una que otra vez tenemos conversaciones adultas, aunque siempre terminamos en una guerra de almohadas en la sala de mi casa.
Norma ha sido mi cómplice y mi amiga, desde el primer día de escuela en la UPN. Fue gracias a una maestra que nos toco trabajar juntas y desde ese día nació una amistad muy bonita, en la que hemos compartido momentos difíciles… realmente difíciles, y ella ha estado conmigo y yo con ella en cada paso. Respetamos nuestras diferencias y nos regocijamos con lo que tenemos en común; de igual forma podemos estar todo el día molestando a nuestros compañeros de escuela o apoyándonos una a la otra, ya que ambas tenemos padecimientos un poco extraños, con los que vamos a tener que lidiar el resto de nuestras vidas.
Ella es una de las personas que me ha enseñado sin querer, que todo reto puede superarse, me ha dado lecciones de vida, con su propia vida. Es madre de una niña preciosa, de la cual se hizo cargo sola, durante algunos años. Es una persona con una fuerza interna que no todos le reconocen. Es a la persona que le confiaría mi vida, siempre.
A Monzerrath, la conocí en el grupo de danza de la prepa. Es años mas joven que yo, por eso tengo solo leves recuerdos de nuestro tiempo en común en la escuela. Después coincidimos en la carrera técnica de danza, y fue en ese mismo instante que comenzamos a hacer todo juntas. Lo que más me agrada de ella es su sencillez, la forma en que toma la vida, sin complicarse demasiado… y son las mismas cosas que mas extraño ahora que no la tengo cerca. Ella obtuvo un trabajo en otra ciudad y tengo mucho tiempo sin verla; mismo que llevo extrañándola.
Lo mas bello de esto, es que las tres se llevan de maravilla, a pesar de ser totalmente distintas, y son esas diferencias las que admiro, respeto y me llenan de energía, pues con todas encuentro un complemento, que me hace sentir el calor de la amistad y la confianza de tener a alguien que me aprecia…. Y que casi podríamos llamarnos hermanas.
Con Joel… es una historia rara, pero bella. En realidad no sabría decir cuando comenzamos a ser amigos. Tampoco se cuando empezamos a confiarnos cosas, al grado de olvidar la diferencia de sexo… Tenemos una amistad que pocos entienden y algunos confunden. Siempre nos han insinuado que entre nosotros existe algo más que una amistad, pero no es así (aunque a nuestras respectivas familias les fascinaría ese hecho). Por culpa de una mujer nos separamos casi 3 años y gracias a otra volvimos a vernos. Después de eso hemos mantenido nuestra amistas, en la forma mas pura, irónica y alegre que hayan conocido.
Nunca ha pasado algo entre nosotros, en el sentido de pareja; Somos únicamente amigos, que nos decimos las cosas en cuanto pasan, porque no queremos perdernos otros 3 años de amistad.
En estos días el se encuentra lejos y aunque cada semana me llama por teléfono, lo extraño mucho. Sus palabras en la distancia me animan y acortan la espera de su regreso. Pero mientras tanto lo extraño tanto, como en esas veces que simplemente pasábamos las noches conversando, escuchando canciones viejas en la radio, cuando tratábamos de resolver los problemas del mundo entero con una solución simple… cuando nos animábamos a encontrar el amor aunque fuera en sueños.
Escribo lo que más admiro de ellos, porque es lo que más extraño por las noches. Es normal que cada uno tenga defectos, pero no me interesan, porque no son importantes, puedo tener a una Adriana desconfiada, una Norma que se transforma en Alicia, una Monze un poco insegura y un Joel extremada y exageradamente seguro de si, pero es precisamente lo que me hace quererlos tanto.
Mil Gracias amigos… Quiero a Adriana por 22 años haciéndonos la vida de cuadritos, a Norma por 6 años de complicidad, a Monze por 10 años de apoyo y a Joel por 11 – 3 años de sinceridad.
Historias de Vida
A Adriana la conocí cuando estábamos cursando la escuela primaria. No estábamos en el mismo salón pero era compañera de mi hermano. Coincidimos en algunas fiestas, a las que acudí porque mi madre obligaba a mi hermano a llevarme, ya que siempre me fue difícil convivir con la gente extraña. Después en la secundaria, pudimos conocernos más y llegamos a ser buenas amigas, con los altibajos que son inevitables a esa edad. Después, durante la preparatoria, seguimos frecuentándonos a pesar de estar en escuelas distintas, y totalmente opuestas en todo sentido.
Aún así, continuamos la amistad que hemos conservado hasta ahora, y aunque cada quien tiene distintos grupos de amigos, siento que somos las únicas personas que nos podemos hacer boberías una a la otra sin sentirnos infantiles o que perdemos imagen…. Al contrario, cuando estamos juntas volvemos a ser niñas y adolescentes; y una que otra vez tenemos conversaciones adultas, aunque siempre terminamos en una guerra de almohadas en la sala de mi casa.
Norma ha sido mi cómplice y mi amiga, desde el primer día de escuela en la UPN. Fue gracias a una maestra que nos toco trabajar juntas y desde ese día nació una amistad muy bonita, en la que hemos compartido momentos difíciles… realmente difíciles, y ella ha estado conmigo y yo con ella en cada paso. Respetamos nuestras diferencias y nos regocijamos con lo que tenemos en común; de igual forma podemos estar todo el día molestando a nuestros compañeros de escuela o apoyándonos una a la otra, ya que ambas tenemos padecimientos un poco extraños, con los que vamos a tener que lidiar el resto de nuestras vidas.
Ella es una de las personas que me ha enseñado sin querer, que todo reto puede superarse, me ha dado lecciones de vida, con su propia vida. Es madre de una niña preciosa, de la cual se hizo cargo sola, durante algunos años. Es una persona con una fuerza interna que no todos le reconocen. Es a la persona que le confiaría mi vida, siempre.
A Monzerrath, la conocí en el grupo de danza de la prepa. Es años mas joven que yo, por eso tengo solo leves recuerdos de nuestro tiempo en común en la escuela. Después coincidimos en la carrera técnica de danza, y fue en ese mismo instante que comenzamos a hacer todo juntas. Lo que más me agrada de ella es su sencillez, la forma en que toma la vida, sin complicarse demasiado… y son las mismas cosas que mas extraño ahora que no la tengo cerca. Ella obtuvo un trabajo en otra ciudad y tengo mucho tiempo sin verla; mismo que llevo extrañándola.
Lo mas bello de esto, es que las tres se llevan de maravilla, a pesar de ser totalmente distintas, y son esas diferencias las que admiro, respeto y me llenan de energía, pues con todas encuentro un complemento, que me hace sentir el calor de la amistad y la confianza de tener a alguien que me aprecia…. Y que casi podríamos llamarnos hermanas.
Con Joel… es una historia rara, pero bella. En realidad no sabría decir cuando comenzamos a ser amigos. Tampoco se cuando empezamos a confiarnos cosas, al grado de olvidar la diferencia de sexo… Tenemos una amistad que pocos entienden y algunos confunden. Siempre nos han insinuado que entre nosotros existe algo más que una amistad, pero no es así (aunque a nuestras respectivas familias les fascinaría ese hecho). Por culpa de una mujer nos separamos casi 3 años y gracias a otra volvimos a vernos. Después de eso hemos mantenido nuestra amistas, en la forma mas pura, irónica y alegre que hayan conocido.
Nunca ha pasado algo entre nosotros, en el sentido de pareja; Somos únicamente amigos, que nos decimos las cosas en cuanto pasan, porque no queremos perdernos otros 3 años de amistad.
En estos días el se encuentra lejos y aunque cada semana me llama por teléfono, lo extraño mucho. Sus palabras en la distancia me animan y acortan la espera de su regreso. Pero mientras tanto lo extraño tanto, como en esas veces que simplemente pasábamos las noches conversando, escuchando canciones viejas en la radio, cuando tratábamos de resolver los problemas del mundo entero con una solución simple… cuando nos animábamos a encontrar el amor aunque fuera en sueños.
Escribo lo que más admiro de ellos, porque es lo que más extraño por las noches. Es normal que cada uno tenga defectos, pero no me interesan, porque no son importantes, puedo tener a una Adriana desconfiada, una Norma que se transforma en Alicia, una Monze un poco insegura y un Joel extremada y exageradamente seguro de si, pero es precisamente lo que me hace quererlos tanto.
Mil Gracias amigos… Quiero a Adriana por 22 años haciéndonos la vida de cuadritos, a Norma por 6 años de complicidad, a Monze por 10 años de apoyo y a Joel por 11 – 3 años de sinceridad.
Wednesday, September 26, 2007
Otro Yo
Creo que se ha malinterpretado lo que escribi hace unos dias... Estaba siendo sarcástica. Creo que no accedieron al link que viene adjunto, eso aclararia un poco el tono de mi escrito.
De todas formas mil gracias por todo. "Soy así, así nací y así me moriré" dice una canción... No hay frase más adecuada, más profunda y sobre todo... Verdadera.
De todas formas mil gracias por todo. "Soy así, así nací y así me moriré" dice una canción... No hay frase más adecuada, más profunda y sobre todo... Verdadera.
Wednesday, September 19, 2007
Yo
Alguien por ahi me ha hecho notar mis defectos. Son tantos que no me habia dado cuenta de ellos. Gracias.
Y me recuerdo con tanta gente que he conocido y ha tenido la infortunia de lidiar conmigo. Les pido perdón por el mal rato. De paso les recuerdo esto:
http://elrincondealy.blogspot.com/2006/02/la-frmula-correcta.html
Hace tiempo lo escribí, en un instante que me sentía como me siento hoy. Otra persona me dijo que no debo dar explicaciones de lo que soy o deje de ser. Creo que estos lios existeciales no van con mi edad. Pero no esta de más recordar.
Disculpenme todos aquellos que han sufrido de mi presencia.
Y me recuerdo con tanta gente que he conocido y ha tenido la infortunia de lidiar conmigo. Les pido perdón por el mal rato. De paso les recuerdo esto:
http://elrincondealy.blogspot.com/2006/02/la-frmula-correcta.html
Hace tiempo lo escribí, en un instante que me sentía como me siento hoy. Otra persona me dijo que no debo dar explicaciones de lo que soy o deje de ser. Creo que estos lios existeciales no van con mi edad. Pero no esta de más recordar.
Disculpenme todos aquellos que han sufrido de mi presencia.
Saturday, August 11, 2007
El balcón del Angel
Solo para los que conocen la historia.
http://elrincondealy.blogspot.com/2007/03/no-era-otra-historia-ms.html
Él intento justificarse. Pero era demasiado tarde. Hirió a una persona inocente y terminó con un magnifico sueño del que no quería despertar. No fueron suficientes sus palabras tratando de corregir el error, aceptando entre dientes su culpa. El pedestal había caído… y ahora lo miraba como un amigo más, sin ninguna consideración especial.
Su secreto; me enseñó a ser más objetiva y a aterrizar mis ideales… ya no estoy en edad para dejarme llevar por fantasías, y a pesar de que nos gustan “los mismos tipos de labios” pudimos consolidar una buena amistad.
Se que me será extraño el dejar de esperar una carta, después de tanto tiempo alimentando la fantasía y cultivando sueños. No se como va a terminar esta historia. “No se puede terminar lo que nunca comenzó”. En otros casos sería borrón y cuenta nueva.
Con él… las cosas siempre serán diferentes.
http://elrincondealy.blogspot.com/2007/03/no-era-otra-historia-ms.html
Capitulo Final
Los sueños en ocasiones no son buenos para el alma. Se alimentan de falsas esperanzas y claman su lugar en tu vida como parásitos infames que succionan la razón. Esta clase de sueños, son los que distorsionan la fantasía convirtiéndola en realidad ante tus ojos. Todo lo ves bello e inmaculado, aunque simplemente no lo sea.
Estuve un año esperando el desenlace de un capítulo en mi vida, que en realidad no tuvo un comienzo. Últimamente he pensado que todo sucedió en mi mente, que todo lo inventé como en una telenovela barata donde todo puede suceder… y sucedió.
Al tenerlo frente a mi, noté que sus ojos habían cambiado. La transparencia de su mirada había perdido un poco de brillo. Pero no podía negar que seguía siendo un enigma lo que había detrás. Mantenía su apariencia de niño bueno, y sus labios perfectos con su sonrisa electrizante. Parecía que seguía inmersa en mis sueños, en esas noches en que pensaba que estaba conmigo y teníamos largas conversaciones hasta que nacía el sol… pero realmente lo tenía frente a mi.
Poco a poco me di cuenta que no era el ser perfecto que inventé en mis fantasías. Todo era una máscara que él había creado para atrapar a otra presa, era como el Dr. Jekill y Mr. Hide: aparentaba ser un hombre bueno para algunos y resultaba un completo monstruo para otros. Concluí que estaba realmente en una telenovela, y mi personaje venía a desatar secretos sombríos, pero que de alguna manera debían salir a la luz.
Sentí como si me lanzaran agua fría en el corazón… mi realidad superó cualquier fantasía. Todavía tengo en mi mente grabada la expresión fría de su rostro cuando se descubrió su verdad. Ni un ápice de culpa saltaba a la vista, como si en ese momento su alter ego saliera en defensa del chico bueno, protegiéndolo de cualquier daño.
Su secreto desquitó su furia y desencanto con palabras fuertes, se alejó dándome la mano y brindándome su amistad, se marchó con la cabeza en alto, poniéndole fin a tanto sufrimiento del pasado… observé todo en silencio, mientras mi castillo caía en pedazos.
Los sueños en ocasiones no son buenos para el alma. Se alimentan de falsas esperanzas y claman su lugar en tu vida como parásitos infames que succionan la razón. Esta clase de sueños, son los que distorsionan la fantasía convirtiéndola en realidad ante tus ojos. Todo lo ves bello e inmaculado, aunque simplemente no lo sea.
Estuve un año esperando el desenlace de un capítulo en mi vida, que en realidad no tuvo un comienzo. Últimamente he pensado que todo sucedió en mi mente, que todo lo inventé como en una telenovela barata donde todo puede suceder… y sucedió.
Al tenerlo frente a mi, noté que sus ojos habían cambiado. La transparencia de su mirada había perdido un poco de brillo. Pero no podía negar que seguía siendo un enigma lo que había detrás. Mantenía su apariencia de niño bueno, y sus labios perfectos con su sonrisa electrizante. Parecía que seguía inmersa en mis sueños, en esas noches en que pensaba que estaba conmigo y teníamos largas conversaciones hasta que nacía el sol… pero realmente lo tenía frente a mi.
Poco a poco me di cuenta que no era el ser perfecto que inventé en mis fantasías. Todo era una máscara que él había creado para atrapar a otra presa, era como el Dr. Jekill y Mr. Hide: aparentaba ser un hombre bueno para algunos y resultaba un completo monstruo para otros. Concluí que estaba realmente en una telenovela, y mi personaje venía a desatar secretos sombríos, pero que de alguna manera debían salir a la luz.
Sentí como si me lanzaran agua fría en el corazón… mi realidad superó cualquier fantasía. Todavía tengo en mi mente grabada la expresión fría de su rostro cuando se descubrió su verdad. Ni un ápice de culpa saltaba a la vista, como si en ese momento su alter ego saliera en defensa del chico bueno, protegiéndolo de cualquier daño.
Su secreto desquitó su furia y desencanto con palabras fuertes, se alejó dándome la mano y brindándome su amistad, se marchó con la cabeza en alto, poniéndole fin a tanto sufrimiento del pasado… observé todo en silencio, mientras mi castillo caía en pedazos.
Él intento justificarse. Pero era demasiado tarde. Hirió a una persona inocente y terminó con un magnifico sueño del que no quería despertar. No fueron suficientes sus palabras tratando de corregir el error, aceptando entre dientes su culpa. El pedestal había caído… y ahora lo miraba como un amigo más, sin ninguna consideración especial.
Su secreto; me enseñó a ser más objetiva y a aterrizar mis ideales… ya no estoy en edad para dejarme llevar por fantasías, y a pesar de que nos gustan “los mismos tipos de labios” pudimos consolidar una buena amistad.
Se que me será extraño el dejar de esperar una carta, después de tanto tiempo alimentando la fantasía y cultivando sueños. No se como va a terminar esta historia. “No se puede terminar lo que nunca comenzó”. En otros casos sería borrón y cuenta nueva.
Con él… las cosas siempre serán diferentes.
Friday, August 10, 2007
Morelia
Saludos a mis amigos del Club Toastmasters "Morelia" y "Demóstenes". Con cariño a Mi papá José Luís, Papá Nico, Mamá Licha, Mary, Ximena, Jovan, Lina, Fidel y Diego. Nunca los voy a olvidar... viviré siempre agradecida.
La ciudad de cantera y hierro forjado.
Me fui de vacaciones a Morelia buscando ponerle fin a un sueño. Mi sueño se convirtió en realidad, y dio como resultado un viaje lleno de sorpresas… muy gratas sorpresas, donde conocí gente sencilla, inteligente, amable, que me enseño sin querer, que en ocasiones, lanzarse a la aventura sin conocer a nadie puede convertirse en la mejor experiencia de tu vida.
Todo comenzó en aquella convención… cuento pasado. De ahí se vinieron dos invitaciones a visitar esa ciudad. La primera no se pudo lograr y la segunda; por poco naufraga antes de comenzar el viaje, sin embargo, en un arranque de valentía, decidí emprender el camino a lo desconocido, con la bendición de mi madre y unas cuantas direcciones de gente que no conocía.
Curiosamente la aventura comenzó antes de subir al avión, pues conocí aun chico muy cordial, del pueblo Jungapeo que se encuentra a 4 horas de Morelia. El me ayudó a no sentirme sola y torpe en lo que se refiere a las normas de la aerolínea, ya que, esta era la primera vez que viajaba sola sin ningún compromiso que cumplir y absolutamente perdida. Pasamos las 4 horas del viaje conversando; su nombre es Erick y a pesar de intercambiar teléfonos, no lo volví a ver.
Llegamos al aeropuerto de Morelia cuando todavía no amanecía. El clima templado hacía que sintiera frío… se respiraba un olor a tierra mojada que se unía al rocío de las ventanas, conjugándose en la armonía de un pueblo con historia. Erick me acompañó a tomar el taxi que me llevo al hotel, al cual llegue después de más de una hora de camino.
El hotel estaba situado en el corazón de la ciudad. A donde volteara la mirada solo se veían los magníficos edificios coloniales, de cantera rosa y hierro forjado. Era lo que recordaba de mi única visita a esa ciudad nueve años atrás… la diferencia en esta visita, es que me encontré con la plaga letal del graffiti. ¡No podía creer que estas personas no pudieran respetar casas y construcciones con tanta historia en sus cimientos! Como pudieron atreverse a mancillar su propia historia, nuestra cultura…Por desgracia, falta encontrar la forma de frenarlos.
Me fui de vacaciones a Morelia buscando ponerle fin a un sueño. Mi sueño se convirtió en realidad, y dio como resultado un viaje lleno de sorpresas… muy gratas sorpresas, donde conocí gente sencilla, inteligente, amable, que me enseño sin querer, que en ocasiones, lanzarse a la aventura sin conocer a nadie puede convertirse en la mejor experiencia de tu vida.
Todo comenzó en aquella convención… cuento pasado. De ahí se vinieron dos invitaciones a visitar esa ciudad. La primera no se pudo lograr y la segunda; por poco naufraga antes de comenzar el viaje, sin embargo, en un arranque de valentía, decidí emprender el camino a lo desconocido, con la bendición de mi madre y unas cuantas direcciones de gente que no conocía.
Curiosamente la aventura comenzó antes de subir al avión, pues conocí aun chico muy cordial, del pueblo Jungapeo que se encuentra a 4 horas de Morelia. El me ayudó a no sentirme sola y torpe en lo que se refiere a las normas de la aerolínea, ya que, esta era la primera vez que viajaba sola sin ningún compromiso que cumplir y absolutamente perdida. Pasamos las 4 horas del viaje conversando; su nombre es Erick y a pesar de intercambiar teléfonos, no lo volví a ver.
Llegamos al aeropuerto de Morelia cuando todavía no amanecía. El clima templado hacía que sintiera frío… se respiraba un olor a tierra mojada que se unía al rocío de las ventanas, conjugándose en la armonía de un pueblo con historia. Erick me acompañó a tomar el taxi que me llevo al hotel, al cual llegue después de más de una hora de camino.
El hotel estaba situado en el corazón de la ciudad. A donde volteara la mirada solo se veían los magníficos edificios coloniales, de cantera rosa y hierro forjado. Era lo que recordaba de mi única visita a esa ciudad nueve años atrás… la diferencia en esta visita, es que me encontré con la plaga letal del graffiti. ¡No podía creer que estas personas no pudieran respetar casas y construcciones con tanta historia en sus cimientos! Como pudieron atreverse a mancillar su propia historia, nuestra cultura…Por desgracia, falta encontrar la forma de frenarlos.
A pesar del triste hallazgo, continué explorando a solas la ciudad, probando sus sabores en la comida y los deliciosos dulces que datan de la época prehispánica. Después de estar vagando por el centro, José Luís, un amigo de mi madre, fue a buscarme para llevarme a la sesión de un club de oratoria, que es la razón por la que se conocen; después me llevó a la casa de dos personas maravillosas que me trataron como si fuera su hija: Nicolás y Lichita. Me ofrecieron hospedaje y toda su confianza pero más que nada me brindaron la oportunidad de conocerlos… y siempre estaré en deuda con ellos.
En uno de los eventos del club, conocí a unos chicos muy simpáticos y cordiales, ya que sin tener ellos la obligación de atenderme, se ofrecieron a darme un recorrido por los pueblos vecinos, esperando que no me quedara con la mala impresión de la invitación anterior. Jovan y Mary me llevaron a Patzcuaro, pueblo blanco y rojo con unas nieves deliciosas. Caminamos por sus calles empedradas recorriendo los puestos con vendimias, ahí conocí a Ximena, quien sería sin querer, la razón vital de mi viaje.
Siempre se dice que “las cosas pasan por algo” y ese algo era Ximena, una chica muy dulce e inteligente, que me brindo su amistad a pesar de las circunstancias, y fue junto con Mary, lo mejor que me paso en este viaje… encontré unas magníficas amigas en el corazón de Michoacán, que curiosamente las siento cerca de pesar de la distancia.
Los días posteriores, los pasé en compañía de Mary y Jovan. Mary resulto ser una cómplice increíble en las pequeñas travesuras que se nos ocurrían cada 3 segundos, a pesar de su juventud es una chica realmente talentosa y muy segura de lo que quiere en la vida. Jovan fue quien me enseño un poco de historia y de química… su discurso acerca "del beso" me impresiono.
Mi última noche en Morelia, la pase en compañía de Mary, Jovan, Lina, Fidel y Víctor. A Lina y Fidel los conocí un poco los primeros días, pero no los traté hasta esa noche… y fue una gran noche. Ahí me di cuenta que no fue la cantidad de tiempo que nos tratamos, sino la calidad con la que convivimos esas pocas horas, después de la sesión del club, me despedí de mi “Papá José Luís” y el resto de los miembros, los demás me llevaron a bailar y resultó una velada increíble, a pesar de que se burlaban de "mi marcado acento norteño" que francamente yo no noto...
Solo me quedó tiempo para llegar a casa de Papá Nico y Mamá Licha, tomar un baño, arreglar mis cosas y esperar que me llevaran al aeropuerto. En esas largas despedidas, no sentí tristeza y me impresioné… no quería regresar a casa, pero era inevitable que lo hiciera. No entendí hasta después porque no me embargaba la tristeza.
De camino al aeropuerto, la ciudad a oscuras me daba una lluviosa despedida. El chico de la convención fue mi acompañante. No le reclamé su descortesía, ya que indirectamente, fue gracias a él que conocí gente tan agradable, tan llena de sabiduría y con tantas cosas buenas que ofrecer. Cuando me despedí de él para entrar a la sala de abordaje… me llegó la tristeza.
No pude evitar que mis lagrimas corrieran recordando todo lo que viví en una semana, que me pareció eterna pero magnifica; extrañé desde ese momento a cada una de las personas con las que conviví, a las que no traté mucho y a los que no conocí. Entre sollozando al avión, observando en la ventanilla como la ciudad se iba haciendo pequeña, hasta que solo quedo una mancha de luces sobre un fondo negro. Me desperté con los ojos cansados sobre una alfombra de algodón… poco a poco el paisaje fue tomando forma y reconocí las fábricas en medio del desierto. Había llegado a mi ciudad.
Volví a mi tierra con la mente cambiada, fui persiguiendo un sueño que no existía, para encontrarme cosas extraordinarias en mi camino. Fue un viaje lleno de incertidumbre que se convirtió en una aventura, donde las personas que me tendieron la mano, de ser unos completos desconocidos; pasaron a ser mis mejores amigos, aprendí historia, mitos y leyendas, química, política, relaciones humanas y un poco de oratoria pero; sobre todo supe… por que la gallina cruzó el camino.
Tuesday, May 29, 2007
Tepeeg no tu
Alguien por ahi me dijo que en el medio artístico se dan mucho los "amores de festival" de esos que comienzan el dia de la inauguración y terminan en la clausura... dejenme decirles que se equivocan, algunos perduran y aunque lleguen a su fin, queda el recuerdo y una bella amistad.
Remembranza
Mi vida ha transcurrido entre miles de anécdotas que a veces no puedo contar. Esta no es una de ellas. Esta historia, es digna de recordar, pues me enseño a levantarme después de un fracaso y a entender que en la vida hay batallas que se ganan y se pierden, y aunque a veces creas que llevas más batallas perdidas, la guerra sigue y debes aprender y sobrevivir.
Lo conocí en un evento. Un pequeño espacio ejidal a las afueras de Ensenada, donde cada año, la gente se reúne a disfrutar del baile típico de nuestra región, pacas que sirven de asientos, frente a un escenario donde los mejores grupos del estado demuestran sus habilidades. Había terminado mi participación cuando lo vi… alto, rubio, con su vestuario en color azul, llevaba en su mano un fuete, instrumento poco usual en nuestro baile, y le pregunté para que lo usaría. A partir de ahí nos enfrascamos en una amena conversación, las horas pasaban y el y yo seguíamos en lo nuestro, hasta que llego el momento de partir.
De camino al autobús, ya habíamos intercambiado teléfonos y direcciones, y por alguna circunstancia no nos pudimos despedir, solo recuerdo que de repente vi como mi vehículo avanzaba aun lado suyo sin poder bajar siquiera a decirle adiós. Después, comenzaron las llamadas, recados… todo compensando la nula despedida. No se en que momento los mensajes comenzaron a tomar un sentido romántico. Las palabras se convirtieron en caricias mágicas que solo ocasionaron el deseo de volver a vernos.
Ese día llego a las pocas semanas. Una calida mañana de verano, apareció en la puerta de mi casa, con su mejor amigo como acompañante, y una hermosa sonrisa como regalo. Un pequeño beso fue nuestro lazo, un abrazo fuerte y una mirada coqueta completaron el reencuentro. Pasamos ese día juntos, en compañía de su amigo y mi mejor amiga, las horas transcurrieron despacio, pero llenas de ilusión y cargadas de un naciente sentimiento que parecía crecer a cada minuto.
Llego la noche y él debía regresar a su ciudad. Esta vez, si hubo despedida, fue triste, melancólica; unas lagrimas cayeron de mis ojos, pues no quería que se fuera. Era inevitable, debía regresar; sellando nuestro compromiso con un beso tierno, emprendió su viaje de tres horas y llego con bien.
Así pasaron seis meses, viviendo en una ciudad y otra, nos veíamos los fines de semana, siempre con una triste despedida. La primera vez que viaje a su ciudad, me recibió con su hermosa sonrisa, amable y cariñoso, pasamos el día en su casa, con su familia y con sus amigos. Recuerdo el color del agua en el malecón casi a la hora de partir, el sol dejaba reflejos dorados entre cada onda que viajaba a nuestros pies, casi parecían decirme que me quedara, pero me esperaba mi trabajo y mi casa. También recuerdo su silueta cuando se alejaba mi autobús, era la ultima salida, se fue perdiendo de mi vista al tiempo que lloraba, no quería dejarlo y no podía quedarme.
La última vez que estuvimos juntos, fue en un congreso de su escuela en mi ciudad. Como una premonición, supe que algo pasaría, al alejarme del hotel donde se hospedaba, mientras cerraba la puerta imagine que no lo vería mas. Sentí un dolor extraño en mi pecho y un malestar latente… como cuando sabes que algo terminó. Comenzaron a pasar días sin recibir cartas, ni llamadas, ni recados. Hasta que un día, cumpliendo exactamente seis meses de haber comenzado todo, decidió terminar. La distancia fue el pretexto, el tiempo su ayudante y la tristeza mi verdugo.
Trate de superar la melancolía que me dejo su decisión, y el tiempo pasó llevándome por sus días nuevamente sola. Así llego el tiempo de encontrarnos en otro evento anual, me saludó con la noticia que había conocido a alguien y que era sumamente feliz. Mi corazón se llenó de envidia malsana, y me porté realmente odiosa con él. Simplemente no lo quería cerca de mí y menos con ella. Regresé a mi casa llena de remordimiento, y le escribí.
Nos seguimos escribiendo de vez en cuando, cada quien con su vida, cada uno en su ciudad. Este año, nos topamos de nuevo en el evento. Todo fue distinto. Me dio gusto verlo y saber que esta bien, que tiene un buen trabajo y una novia amorosa. Platicamos, nos tomamos fotos, todo fue lindo en verdad. Mi corazón ya no sintió odio ni resentimiento, es mejor saber que es feliz y que tiene una buena vida, me da gusto en verdad.
Cuento esta historia porque conocí a alguien que me mostró la vida de otra manera, lejos de las envidias y malos modos en la que estoy sumergida, conocerlo a el y a sus amigos, me mostró una faceta nueva de la gente, me recordó que todavía existen las personas buenas… que le abren su corazón a una completa extraña y la tratan como una amiga.
Posiblemente lo vea el año entrante, en el mismo evento donde lo conocí, quizás un año me de la sorpresa de que es padre, y que vive feliz con su esposa y su trabajo, que su familia sigue bien y sus sobrinas creciendo sanamente. Simplemente espero que tenga todo lo mejor del mundo, se lo merece. Y también yo.
Y así como tuve la oportunidad de conocerlo hace dos años, espero algún día encontrarme nuevamente con una persona especial, que me saque de la soledad y que llene mi vacío. Mientras, solo quedan los recuerdos.
Mi vida ha transcurrido entre miles de anécdotas que a veces no puedo contar. Esta no es una de ellas. Esta historia, es digna de recordar, pues me enseño a levantarme después de un fracaso y a entender que en la vida hay batallas que se ganan y se pierden, y aunque a veces creas que llevas más batallas perdidas, la guerra sigue y debes aprender y sobrevivir.
Lo conocí en un evento. Un pequeño espacio ejidal a las afueras de Ensenada, donde cada año, la gente se reúne a disfrutar del baile típico de nuestra región, pacas que sirven de asientos, frente a un escenario donde los mejores grupos del estado demuestran sus habilidades. Había terminado mi participación cuando lo vi… alto, rubio, con su vestuario en color azul, llevaba en su mano un fuete, instrumento poco usual en nuestro baile, y le pregunté para que lo usaría. A partir de ahí nos enfrascamos en una amena conversación, las horas pasaban y el y yo seguíamos en lo nuestro, hasta que llego el momento de partir.
De camino al autobús, ya habíamos intercambiado teléfonos y direcciones, y por alguna circunstancia no nos pudimos despedir, solo recuerdo que de repente vi como mi vehículo avanzaba aun lado suyo sin poder bajar siquiera a decirle adiós. Después, comenzaron las llamadas, recados… todo compensando la nula despedida. No se en que momento los mensajes comenzaron a tomar un sentido romántico. Las palabras se convirtieron en caricias mágicas que solo ocasionaron el deseo de volver a vernos.
Ese día llego a las pocas semanas. Una calida mañana de verano, apareció en la puerta de mi casa, con su mejor amigo como acompañante, y una hermosa sonrisa como regalo. Un pequeño beso fue nuestro lazo, un abrazo fuerte y una mirada coqueta completaron el reencuentro. Pasamos ese día juntos, en compañía de su amigo y mi mejor amiga, las horas transcurrieron despacio, pero llenas de ilusión y cargadas de un naciente sentimiento que parecía crecer a cada minuto.
Llego la noche y él debía regresar a su ciudad. Esta vez, si hubo despedida, fue triste, melancólica; unas lagrimas cayeron de mis ojos, pues no quería que se fuera. Era inevitable, debía regresar; sellando nuestro compromiso con un beso tierno, emprendió su viaje de tres horas y llego con bien.
Así pasaron seis meses, viviendo en una ciudad y otra, nos veíamos los fines de semana, siempre con una triste despedida. La primera vez que viaje a su ciudad, me recibió con su hermosa sonrisa, amable y cariñoso, pasamos el día en su casa, con su familia y con sus amigos. Recuerdo el color del agua en el malecón casi a la hora de partir, el sol dejaba reflejos dorados entre cada onda que viajaba a nuestros pies, casi parecían decirme que me quedara, pero me esperaba mi trabajo y mi casa. También recuerdo su silueta cuando se alejaba mi autobús, era la ultima salida, se fue perdiendo de mi vista al tiempo que lloraba, no quería dejarlo y no podía quedarme.
La última vez que estuvimos juntos, fue en un congreso de su escuela en mi ciudad. Como una premonición, supe que algo pasaría, al alejarme del hotel donde se hospedaba, mientras cerraba la puerta imagine que no lo vería mas. Sentí un dolor extraño en mi pecho y un malestar latente… como cuando sabes que algo terminó. Comenzaron a pasar días sin recibir cartas, ni llamadas, ni recados. Hasta que un día, cumpliendo exactamente seis meses de haber comenzado todo, decidió terminar. La distancia fue el pretexto, el tiempo su ayudante y la tristeza mi verdugo.
Trate de superar la melancolía que me dejo su decisión, y el tiempo pasó llevándome por sus días nuevamente sola. Así llego el tiempo de encontrarnos en otro evento anual, me saludó con la noticia que había conocido a alguien y que era sumamente feliz. Mi corazón se llenó de envidia malsana, y me porté realmente odiosa con él. Simplemente no lo quería cerca de mí y menos con ella. Regresé a mi casa llena de remordimiento, y le escribí.
Nos seguimos escribiendo de vez en cuando, cada quien con su vida, cada uno en su ciudad. Este año, nos topamos de nuevo en el evento. Todo fue distinto. Me dio gusto verlo y saber que esta bien, que tiene un buen trabajo y una novia amorosa. Platicamos, nos tomamos fotos, todo fue lindo en verdad. Mi corazón ya no sintió odio ni resentimiento, es mejor saber que es feliz y que tiene una buena vida, me da gusto en verdad.
Cuento esta historia porque conocí a alguien que me mostró la vida de otra manera, lejos de las envidias y malos modos en la que estoy sumergida, conocerlo a el y a sus amigos, me mostró una faceta nueva de la gente, me recordó que todavía existen las personas buenas… que le abren su corazón a una completa extraña y la tratan como una amiga.
Posiblemente lo vea el año entrante, en el mismo evento donde lo conocí, quizás un año me de la sorpresa de que es padre, y que vive feliz con su esposa y su trabajo, que su familia sigue bien y sus sobrinas creciendo sanamente. Simplemente espero que tenga todo lo mejor del mundo, se lo merece. Y también yo.
Y así como tuve la oportunidad de conocerlo hace dos años, espero algún día encontrarme nuevamente con una persona especial, que me saque de la soledad y que llene mi vacío. Mientras, solo quedan los recuerdos.
Friday, March 16, 2007
No era otra historia más
Ya tengo tiempo sin escribir no? Para que refresquen su memoria y sepan de que hablo... naveguen a esta direccion:
http://elrincondealy.blogspot.com/2006_06_01_archive.html
Primero lean: Una Historia Más "Realmente valió la pena", después lean "Mujeres como nosotras" y ya verán porque me siento así... espero comentarios.
http://elrincondealy.blogspot.com/2006_06_01_archive.html
Primero lean: Una Historia Más "Realmente valió la pena", después lean "Mujeres como nosotras" y ya verán porque me siento así... espero comentarios.
Simplemente, no valía la pena
Nuevamente llegó esa carta. Esa que te deja sin aliento y de cierta manera molesta. Casi esperó un año para volver a buscarme. Y me pide que le cuente que ha sido de mi vida y que le conteste ese mensaje.
Temblando comencé a golpear mi teclado tratando de encontrar calma a través de mi respuesta… vacía y plana. La imagen de su rostro volvió a mi memoria refrescando las decepciones del pasado. Sus ojos perfectos y sus labios tiernos.
Recordé la ilusión que me provocó al conocerlo, misma que debió haberse quedado en aquella convención, enterrada en el bullicio de esa fiesta, en la memoria de esas personas a las que solo viste una vez.
Y me lleno de rabia al recordar lo tonta que fui, al dejarme llevar por un sentimiento que solo le atañe a los adolescentes… el amor a primera vista es cosa de niños.
En eso una llamada interrumpió mi cascada de amargura, la risa sanó mi coraje y se transformó en nostalgia. ¿Hice bien al contestarle?, ¿Hago bien al escribir estas líneas? Las letras son mi mejor medicina. De todas formas… no valía la pena.
Nuevamente llegó esa carta. Esa que te deja sin aliento y de cierta manera molesta. Casi esperó un año para volver a buscarme. Y me pide que le cuente que ha sido de mi vida y que le conteste ese mensaje.
Temblando comencé a golpear mi teclado tratando de encontrar calma a través de mi respuesta… vacía y plana. La imagen de su rostro volvió a mi memoria refrescando las decepciones del pasado. Sus ojos perfectos y sus labios tiernos.
Recordé la ilusión que me provocó al conocerlo, misma que debió haberse quedado en aquella convención, enterrada en el bullicio de esa fiesta, en la memoria de esas personas a las que solo viste una vez.
Y me lleno de rabia al recordar lo tonta que fui, al dejarme llevar por un sentimiento que solo le atañe a los adolescentes… el amor a primera vista es cosa de niños.
En eso una llamada interrumpió mi cascada de amargura, la risa sanó mi coraje y se transformó en nostalgia. ¿Hice bien al contestarle?, ¿Hago bien al escribir estas líneas? Las letras son mi mejor medicina. De todas formas… no valía la pena.
Friday, January 26, 2007
Tiempo
Esto surgio despues de escuchar la canción "Vivir al este del Edén" de La Unión....
Al este del Edén
Escuche una canción hace poco tiempo, misma que fue un éxito a finales de los 80tas o principios de los 90tas, letra que fue la válvula de escape para nuestra desesperanza en el duro golpe que da la adolescencia.
Hoy, que ya he dejado atrás esa etapa, la letra de esa canción toma un significado diferente. Es una canción que evoca los recuerdos de la niñez, y como el paso del tiempo absorbe tu vida y te vuelves una maquina, rutinaria y mecánica.
Últimamente me he detenido un poco a observar, veo como crecen mis primos y sobrinos; me emociono con sus logros y festejo junto con ellos. ¿Cuándo deje de festejar por los propios? ¿En que momento el reloj se convirtió en mi verdugo, mi jefe intolerante y el supervisor más implacable?
Esa canción, trata acerca de la vida misma, de cómo de niños, el tiempo no cuenta; donde los minutos parecen horas, las horas días, los días meses, los meses años y los años… siglos. Como una tarde de juego era suficiente para ser feliz, y que largos parecían los días de vacaciones, donde se pasaban tardes enteras haciendo nada.
Después el tiempo sigue su curso y no perdona. Los meses y los años se van sin regreso y nos quedamos a veces, sin hacer lo que queríamos, por hacer lo que debíamos. Dejamos de ver a los amigos, a los hermanos, a la gente que queremos.
Y después en la soledad de la noche, te llegan los recuerdos, puedes percibir cada sensación agradable que tenias en un tiempo, y todo parece tan real, que puedes casi tocarlo…
De repente abres los ojos porque la alarma de tu despertador ha tocado la primera llamada, debes levantarte para seguir con tu vida, hacer todo con exactitud y sin perder un segundo, porque ese segundo ya no volverá.
Escuche una canción hace poco tiempo, misma que fue un éxito a finales de los 80tas o principios de los 90tas, letra que fue la válvula de escape para nuestra desesperanza en el duro golpe que da la adolescencia.
Hoy, que ya he dejado atrás esa etapa, la letra de esa canción toma un significado diferente. Es una canción que evoca los recuerdos de la niñez, y como el paso del tiempo absorbe tu vida y te vuelves una maquina, rutinaria y mecánica.
Últimamente me he detenido un poco a observar, veo como crecen mis primos y sobrinos; me emociono con sus logros y festejo junto con ellos. ¿Cuándo deje de festejar por los propios? ¿En que momento el reloj se convirtió en mi verdugo, mi jefe intolerante y el supervisor más implacable?
Esa canción, trata acerca de la vida misma, de cómo de niños, el tiempo no cuenta; donde los minutos parecen horas, las horas días, los días meses, los meses años y los años… siglos. Como una tarde de juego era suficiente para ser feliz, y que largos parecían los días de vacaciones, donde se pasaban tardes enteras haciendo nada.
Después el tiempo sigue su curso y no perdona. Los meses y los años se van sin regreso y nos quedamos a veces, sin hacer lo que queríamos, por hacer lo que debíamos. Dejamos de ver a los amigos, a los hermanos, a la gente que queremos.
Y después en la soledad de la noche, te llegan los recuerdos, puedes percibir cada sensación agradable que tenias en un tiempo, y todo parece tan real, que puedes casi tocarlo…
De repente abres los ojos porque la alarma de tu despertador ha tocado la primera llamada, debes levantarte para seguir con tu vida, hacer todo con exactitud y sin perder un segundo, porque ese segundo ya no volverá.
Wednesday, January 10, 2007
Otro Poema
Que raro, y creí que no me gustaba, bueno no es en si un poema, pero se le parece, No soy Sor Juana, pero esto sirve para decir lo que en presencia no me atrevo. Saludos.
Lástima. Tuve que quitar el poema porque sin quererlo, lastimaba a alguien... los que ya lo leyeron gracias por sus cartas y comentarios, no quité por completo este espacio, por respeto a la persona que me escribió su comentario... A los demás mil disculpas, como dice la canción de Gloria Stefan, "a veces el amor no es lo que esperas", y a veces lo que deseas es imposible, es mejor retirarse a tiempo, y muchas otras veces, me ha resultado mejor... ni siquiera comenzar.
Wednesday, November 29, 2006
Ehecatl
Algo inspirado por el reciente festejo del 27 Aniversario del Ballet Folclórico Ehecatl
Somos la fuerza que emana del viento
Somos la risa que imana de los dioses
Somos danza y somos ritmo
Somos sol y somos fuego
Somos el amor y el calor de México
Somos Ehecatl a través del tiempo.
(Aleyda Avalos)
Somos la fuerza que emana del viento
Somos la risa que imana de los dioses
Somos danza y somos ritmo
Somos sol y somos fuego
Somos el amor y el calor de México
Somos Ehecatl a través del tiempo.
(Aleyda Avalos)
Saturday, November 18, 2006
A petición
Por fin me animo a publicarlo. Al final, anexo los comentarios que se me hicieron a traves de www.lacabezadelgalo.blogspot.com, espero sirva para derribar todas las barreras mentales que desafortunadamente, nos creamos por vergüenza y se nos reafirman con las frustraciones de algunos docentes. (Compañeros maestros: no le hagamos lo mismo a nuestros alumnos)
Mi primo Edgardo escribió: "Este poema no es mio es de una prima mia pero me gusto mucho que le pedi que me dejara publicarlo, un maestro se lo pidio y cuando lo hizo el maestro se ofendio que por que eran palabras muy sencillas jajajaja que estupido maestro."
Poema Desesperado
Me encontré de repente
En ausencia de inspiración
Las palabras habían hecho huelga
Y se negaban a salir en mi ayuda.
Escribir un poema...
¡qué desesperación!
¿por qué nos piden hacer algo tan complicado?,
renegué entre dientes.
Pasaban las horas y nada
ni las vocales y las consonantes querían hacer parejas,
Se miraban y me ignoraban,
Dándome la espalda desentendidas y egoístas.
Miraba en la ventana, y ni la luna tan hermosa
lograba que brotara en mi una pizca de sentimiento
Y me pregunto, ¿será por falta de inspiración o por falta de talento?
Y entonces, en una esquinita, burlona y esquiva;
se encontraba la inspiración jugando a las escondidas,
por un momento me miró
y con una carcajada me sacó la lengua y se alejó.
Y yo... Sentada en mi cama
dando vueltas forzadas a mi cabeza sin poder pensar.
¡Necesito escribir un poema!
Le grité a la bufona ´inspirancia´
Y esta me contesta:
“ese es tú problema, yo solo quiero jugar”.
Ay desgraciada que coraje me das,
Con gusto te aventaría una piedra,
A ver si con eso te animas a ayudarme,
Pensé enojada...
Pero no. La muy ingrata tomó sus cositas y se fue.
Y me dejó con la cabeza revuelta,
Una hoja en blanco
Y una profunda desilusión...
Mi poema no se pudo concretar.
Aleyda Avalos Valenzuela.
Enero del 2006
Enero del 2006
"Hacer versos malos depara más felicidad que leer los versos más bellos." Hermann Hesse
susanska dijo...
ey a mi tmb me gusto!...pero si, los maestros son muy exigentes y esperan a los proximos "shekspirs" del nuevo milenio...y pues no!!! somos diferentes y escribiremos de manera diferenteeeee!! ke lo entiendan de una buena vez...
5:09 PM, febrero 01, 2006
aIDa dijo...
ke curada esta..
11:19 AM, febrero 07, 2006
Friday, October 27, 2006
Don Heriberto Avalos Dunstan
Esto es algo muy personal que quiero compartir, espero que comprendan. (Salió de repente, buscando mi tarea, simplemente me nacio escribir de nuevo.)
Mi abuelo, mi padre.
Me desperté como siempre para ir a trabajar. Mi día pasó sin grandes novedades, ir a la escuela, cumplir con las obligaciones y regresar a casa. Estaba absorta en mis propios pensamientos cuando mi abuela recibió una llamada. Era una de sus hijas que hablaba para saludarla, entre los ecos de mi casa alcancé a escuchar cuando le decía a mi tía, que ese día en particular, cumpliría 57 años de casada con mi abuelo.
No me había dado cuenta de la fecha, y tantos años escuchando la misma historia: “que las lunas de octubre son las más hermosas, y que ese 26 del año 1949 fue el mas bello de todos.” Años de escuchar como habían preparado la boda; todas las carencias de los primeros años, los problemas al irse estableciendo como pareja, y de lo mucho que se felicitaban por haber emigrado a estas tierras fronterizas.
Pero más que nada, me recordó el día en que mi abuelo murió. Creo que me tomó más tiempo reconocer, lo que me había provocado su ausencia, que asimilar tantas otras cosas menos importantes que me han sucedido en la vida. Y me pregunté porque nunca escribí sobre ello. Por una parte, estaba el inmenso dolor que produjo su partida, y, por otra, que en ese momento de mi vida estaba luchando por llegar a ser lo que soy ahora, y no me había percatado de lo que podría lograr.
No obstante, a pesar del trago tan amargo, utilicé lo que me dejo de herencia para mi propio beneficio: su inmensa sabiduría y la confianza que me tenía. Cosas de las que no me di cuenta mientras el vivía. Sin embargo, aprovechó sus últimos meses de vida para allegarse a mí, en una forma que no alcance a percibir. En cambio, sentí ese acercamiento como una invasión a mi espacio. Sinceramente no supe como manejarlo; fueron tantos años de pasar desapercibida ante sus ojos, que en esos momentos me extrañó su cambio tan repentino.
En consecuencia, nuestras pláticas se transformaron en conversaciones, mientras me llevaba en el auto a todos lados, para que su niña no tuviera que andar peligrando en los transportes públicos.
Asimismo, llego a interesarse por todo lo que hacia, mi trabajo, la escuela, mis aficiones, hasta llego a decirme cosas tan bellas que no lo sentía real, creía que estaba soñando y que él era simplemente, una ilusión de lo que siempre espere de un padre. Sin embargo, no lo era. Estaba viviendo una realidad que poco a poco fui aceptando. Desafortunadamente no duro mucho.
Una fría madrugada de diciembre de 1996, escuche sus lamentos entre sueños. Temerosa de levantarme y percatarme de lo que pasaba, mis piernas me fallaron a mitad de la escalera y no pude bajar. Mi madre corrió al lado de mi abuela para auxiliarla. Los tres se trasladaron al hospital, en donde nos comunicaron que debían operar.
Las horas se volvían interminables mientras esperábamos una respuesta. Encima de todo, mi abuela parecía perder el valor y la esperanza. No necesito relatar fielmente todo lo que ocurrió. Simplemente puedo decir que todos los esfuerzos no dieron resultado; ni el pasar la navidad en la cama de un hospital, y brindar en año nuevo deseando que se recuperara.
Cuando creímos que todo marcharía bien, algo sucedió. Yo estaba sola con él cuando todo pasó. Recuerdo su rostro sonriéndome, diciéndome que me fuera a casa, que iba a estar bien. Un segundo después, me avisaron de un grave problema, por lo tanto debía notificar a mi familia. No se cuanto tiempo transcurrió entre la llegada de mi madre y el diagnóstico del doctor... ya no había nada que hacer, solo esperar que sucediera lo que todos temíamos. Sin embargo, su corazón espero a que todos sus hijos se despidieran de él y dejo de latir, un día 2 de enero de 1997.
Lo que restó fue el amargo trámite que ya conocemos, y el dolor que dejan los que se van. Asimismo, el acostumbrarse a la ausencia y aprender a sobrellevar la soledad y luchar con los fantasmas de un espacio vacío. A casi 10 años de su partida, sigo luchando por lograr ser esa persona en la que él, tantas esperanzas depositó.
Me gustaría que estuviera aquí, para contarle las anécdotas de mis viajes, de mi vida, de todo lo que me ha pasado. Siento que en estos días podría ser mejor conversadora de lo que era antes, siento que ahora podría entenderlo mejor.
Sin embargo, no podré saberlo hasta que me encuentre con él, en otra vida y en otro lugar.
Mi abuelo, mi padre.
Me desperté como siempre para ir a trabajar. Mi día pasó sin grandes novedades, ir a la escuela, cumplir con las obligaciones y regresar a casa. Estaba absorta en mis propios pensamientos cuando mi abuela recibió una llamada. Era una de sus hijas que hablaba para saludarla, entre los ecos de mi casa alcancé a escuchar cuando le decía a mi tía, que ese día en particular, cumpliría 57 años de casada con mi abuelo.
No me había dado cuenta de la fecha, y tantos años escuchando la misma historia: “que las lunas de octubre son las más hermosas, y que ese 26 del año 1949 fue el mas bello de todos.” Años de escuchar como habían preparado la boda; todas las carencias de los primeros años, los problemas al irse estableciendo como pareja, y de lo mucho que se felicitaban por haber emigrado a estas tierras fronterizas.
Pero más que nada, me recordó el día en que mi abuelo murió. Creo que me tomó más tiempo reconocer, lo que me había provocado su ausencia, que asimilar tantas otras cosas menos importantes que me han sucedido en la vida. Y me pregunté porque nunca escribí sobre ello. Por una parte, estaba el inmenso dolor que produjo su partida, y, por otra, que en ese momento de mi vida estaba luchando por llegar a ser lo que soy ahora, y no me había percatado de lo que podría lograr.
No obstante, a pesar del trago tan amargo, utilicé lo que me dejo de herencia para mi propio beneficio: su inmensa sabiduría y la confianza que me tenía. Cosas de las que no me di cuenta mientras el vivía. Sin embargo, aprovechó sus últimos meses de vida para allegarse a mí, en una forma que no alcance a percibir. En cambio, sentí ese acercamiento como una invasión a mi espacio. Sinceramente no supe como manejarlo; fueron tantos años de pasar desapercibida ante sus ojos, que en esos momentos me extrañó su cambio tan repentino.
En consecuencia, nuestras pláticas se transformaron en conversaciones, mientras me llevaba en el auto a todos lados, para que su niña no tuviera que andar peligrando en los transportes públicos.
Asimismo, llego a interesarse por todo lo que hacia, mi trabajo, la escuela, mis aficiones, hasta llego a decirme cosas tan bellas que no lo sentía real, creía que estaba soñando y que él era simplemente, una ilusión de lo que siempre espere de un padre. Sin embargo, no lo era. Estaba viviendo una realidad que poco a poco fui aceptando. Desafortunadamente no duro mucho.
Una fría madrugada de diciembre de 1996, escuche sus lamentos entre sueños. Temerosa de levantarme y percatarme de lo que pasaba, mis piernas me fallaron a mitad de la escalera y no pude bajar. Mi madre corrió al lado de mi abuela para auxiliarla. Los tres se trasladaron al hospital, en donde nos comunicaron que debían operar.
Las horas se volvían interminables mientras esperábamos una respuesta. Encima de todo, mi abuela parecía perder el valor y la esperanza. No necesito relatar fielmente todo lo que ocurrió. Simplemente puedo decir que todos los esfuerzos no dieron resultado; ni el pasar la navidad en la cama de un hospital, y brindar en año nuevo deseando que se recuperara.
Cuando creímos que todo marcharía bien, algo sucedió. Yo estaba sola con él cuando todo pasó. Recuerdo su rostro sonriéndome, diciéndome que me fuera a casa, que iba a estar bien. Un segundo después, me avisaron de un grave problema, por lo tanto debía notificar a mi familia. No se cuanto tiempo transcurrió entre la llegada de mi madre y el diagnóstico del doctor... ya no había nada que hacer, solo esperar que sucediera lo que todos temíamos. Sin embargo, su corazón espero a que todos sus hijos se despidieran de él y dejo de latir, un día 2 de enero de 1997.
Lo que restó fue el amargo trámite que ya conocemos, y el dolor que dejan los que se van. Asimismo, el acostumbrarse a la ausencia y aprender a sobrellevar la soledad y luchar con los fantasmas de un espacio vacío. A casi 10 años de su partida, sigo luchando por lograr ser esa persona en la que él, tantas esperanzas depositó.
Me gustaría que estuviera aquí, para contarle las anécdotas de mis viajes, de mi vida, de todo lo que me ha pasado. Siento que en estos días podría ser mejor conversadora de lo que era antes, siento que ahora podría entenderlo mejor.
Sin embargo, no podré saberlo hasta que me encuentre con él, en otra vida y en otro lugar.
Wednesday, September 20, 2006
Más recuerdos
Creo que esta semana he escrito más que en todo el tiempo que lleva abierto este espacio. Este escrito es para es chico que me acompañó en los inicios de mi carrera dancística... tu sabes de quien hablo. Me dio gusto verte y darme cuenta lo mucho que has cambiado =o) El cajón de los recuerdos. Todos los días tengo la oportunidad de aprender algo acerca de la vida. Hoy no ha sido la excepción. Me he dado cuenta de cómo al crecer, vamos añorando las cosas que teníamos en la adolescencia; cuando en esos días deseábamos enormemente crecer y ser independientes. Al ganar la independencia, ganamos responsabilidades. Al dejar de ser los hijos pasamos a ser los padres (para el caso de algunos de mis amigos no el mío). Y la mayoría de todas aquellas cosas que deseábamos ser se fueron quedando en el cajón de los recuerdos, que este día me tocó revisar. Me he reencontrado con amigos de la prepa, casi todos ya con sus vidas formadas, con hijos y trabajos absorbentes, y todos con la misma nostalgia del pasado que parece ahora tan lejano; es indispensable preguntar por los demás, así como también preguntar como nos ha tratado la vida; y también es inevitable lanzar una mirada de tristeza cuando te enteras que alguno de ellos ya no esta mas. Uno de los recuerdos que tengo de aquella época, es de una persona que marcó mi último año en la preparatoria. Era un chico alto, rubio y delgado, excelente jugador de básquetbol, con problemas de actitud y una sonrisa encantadora. Mi grupo, tenía jugadores muy buenos también y eran los principales rivales del equipo de aquel muchacho. No se porque razón se fijó en mí, y comenzamos a tratarnos. Fue una relación que pudo haber dado más, pero las circunstancias escolares, los egos y las venganzas tomaron su pedacito de ese noviazgo, como si todo hubiera sido un plan macabro para lastimar a mis amigos a través de mi. Nunca lo entendí, las últimas palabras que me dijo fueron tan duras; preferí dejar a un lado todo y seguir con mi vida. Así llegó el día de la graduación. A los pocos meses, esta persona me buscó, hablamos de todo lo mal que hicimos, de lo que dejamos que pasara. Lo intentamos pero no funcionó. No recuerdo con exactitud cuales fueron esta vez sus últimas palabras, solo recuerdo que fueron hirientes; tal vez era su forma de demostrar sus sentimientos. Solo tengo la imagen de él alejándose mascullando miles de palabras que bloqueé en mi mente, para que no doliera más. Así pasaron años. Miles de vivencias, infinidad de recuerdos. Un día recibí una llamada, era él. Pensando en que la madurez había llegado a nuestras vidas, nos dimos otra oportunidad. No funcionó. Fue como que, de alguna manera, nunca estuvimos en la misma frecuencia. Al parecer, el buscaba algo en mí que no podía darle, y yo quería algo de él que en esos momentos no estaba dispuesto a ofrecer. Esta vez no hubo despedida dolorosa. Simplemente se fue. Tengo el vago recuerdo de algún comentario malsano, pero sin sufrimiento. Y los años siguieron su curso. Supe por algún conocido que éste chico formalizó su vida. Una melancolía inmensa me invadió, como cuando recibo la noticia de que alguno de mis amigos se casa. Es un sentimiento cálido, es un sentirme bien por ellos; pero al mismo tiempo me recuerda mi soledad, los deseos de tener algo para mí. Hoy me reencontré con ese chico. Se nota el paso del tiempo en ambos. Ya no somos los niños jugando a ser novios. No hubo reclamos, ni palabras hirientes. Fue un gusto por vernos y saber si estábamos bien. Esta vez no se habló del pasado ni de lo que pudo ser, simplemente hablamos de nuestro presente y de lo que se pudiera ser en el futuro. Lo vi tan cambiado, tan sereno. Nada que ver con aquel chico arrogante de principios de los 90´s; creo que ahora si nos llegó la madurez. Fue tan grato abrir este cajón de recuerdos, porque; aunque éstos eran bastante dolorosos, me di cuenta que ya no lastiman, que ahora si he trascendido a aquellos instantes tan duros que pasé, que ya ni siquiera me interesa saber la razón de sus acciones. Lo que pasó esta atrás y ahora debemos ver hacia delante, y mantener viva esta amistad, que a pesar del tiempo y las circunstancias adversas, nunca ha dejado de existir. Cuídate mucho. Fue un placer verte de nuevo. |
Tuesday, September 19, 2006
En Tepic
Gracias... lo disfruté mucho mucho mucho =o)
Los Hermanos Peruanos
El verano de 2005, fuimos invitados a un festival en la ciudad de Tepic, Nayarit; dentro de él, venían delegaciones hermanas de diferentes partes de la república y del mundo, entre las que se encontraban, Puebla, Chihuahua, algunos grupos nayaritas y nosotros representando a Baja California; así también se encontraban los países de Argentina, Polonia y Perú.
Ya para este viaje, mi situación personal con algunos compañeros del grupo estaba cambiando. Fue un viaje lleno de detalles amargos y de desencantos. En el trayecto me di cuenta que los humanos somos los únicos seres capaces de lastimar por gusto; que tenemos la habilidad para levantar calumnias y así hacerle la vida imposible a otra persona.
Sin embargo, a pesar de mi no muy grato descubrimiento, y contrario a lo que estas personas esperaban, logre sacar provecho de la situación. No voy a mentir y decir que todo fue miel sobre hojuelas, claro que no; pero si puedo admitir que gracias a mi soledad obligada, pude conocer a otras personas, que irónicamente llegaron a conocerme mejor que mis propios compañeros, en unos cuantos días.
Estas personas a las que me refiero, son nuestros hermanos peruanos, de la Asociación Brisas del Titicaca, que tienen su cede en Lima, los pocos o muchos que logre conocer, están lejos de ser las personas que presentan en un programa, bastante popular; que podemos ver en televisión abierta, y que supuestamente, narra los problemas cotidianos de aquel país (y no lo menciono porque mis amigos peruanos se molestan cada que nombro a la conductora de este emisión televisiva).
Era muy agradable levantarme a desayunar, y que estuvieran esperando en la mesa los músicos que los acompañaban: Alex, Omar y Hernán, con quienes más conviví, con los que compartí alimentos y alguna canción. Los tres siempre atentos y amables, sinceramente creo que las personas que conviven con ellos a diario deben de sentirse orgullosas de tenerlos como amigos.
Recuerdo la bondad de Alex, el aire misterioso de Omar y los comentarios tan acertados de Hernán. Siempre les estaré agradecida por el tiempo que me regalaron.
Pero más recuerdo, a un bailarín, que fue la persona más allegada a mí en ese festival. La noche en que lo conocí, todo su grupo había armado tremenda fiesta en el patio de la casa donde nos hospedábamos. Este chico (que su nombre es Hugo Arturo), estaba con unos amigos y comenzamos a platicar, y después de ese día, nos buscábamos con frecuencia, intercambiábamos dichos y palabras altisonantes (como siempre y no puede faltar en esos encuentros interculturales); y fue surgiendo una amistad muy especial, que gracias a Dios hasta hoy sigue vigente.
Un día, por una mala jugada de alguien de mi grupo, dejaron cerrada la puerta de mi cuarto mientras yo me encontraba afuera, por lo que tuve que pasar lo que restaba de la noche en el pasillo de la casa. Pero como todo un caballero, mi amigo Hugo, se ofreció a acompañarme; y nos quedamos esa madrugada en el frío piso y la casa a obscuras, en una benévola noche de julio.
Todavía esta presente en mi memoria el cielo negro adornado con miles de estrellas, parecía que se podían observar todas; a pesar de lo bello de aquella noche, el cansancio nos iba venciendo, no supe si realmente dormí o si en realidad pasamos la noche en vela. Creo que a partir de ahí nos hicimos inseparables, las únicas ocasiones que no estábamos juntos era en las presentaciones o en el desayuno (pues ese tiempo estaba reservado para Alex, Hernán y Omar); sin embargo durante los descansos y en las noches, nunca nos faltó tema para conversar.
Ellos tuvieron que partir primero que todos, antes incluso, de la clausura del festival. Ese día, la mayor parte de nosotros estaba realmente triste, ya que estos hermanos peruanos, nos dieron una gran lección; nos enseñaron humildad, bondad, amistad, solidaridad y muchos otros valores que no cabría mencionar. Por mi parte, es a la única delegación que quisiera volver a ver en otro festival. Son las personas más completas que he conocido.
Vivirán por siempre en el corazón de sus hermanos cachanillas.
El verano de 2005, fuimos invitados a un festival en la ciudad de Tepic, Nayarit; dentro de él, venían delegaciones hermanas de diferentes partes de la república y del mundo, entre las que se encontraban, Puebla, Chihuahua, algunos grupos nayaritas y nosotros representando a Baja California; así también se encontraban los países de Argentina, Polonia y Perú.
Ya para este viaje, mi situación personal con algunos compañeros del grupo estaba cambiando. Fue un viaje lleno de detalles amargos y de desencantos. En el trayecto me di cuenta que los humanos somos los únicos seres capaces de lastimar por gusto; que tenemos la habilidad para levantar calumnias y así hacerle la vida imposible a otra persona.
Sin embargo, a pesar de mi no muy grato descubrimiento, y contrario a lo que estas personas esperaban, logre sacar provecho de la situación. No voy a mentir y decir que todo fue miel sobre hojuelas, claro que no; pero si puedo admitir que gracias a mi soledad obligada, pude conocer a otras personas, que irónicamente llegaron a conocerme mejor que mis propios compañeros, en unos cuantos días.
Estas personas a las que me refiero, son nuestros hermanos peruanos, de la Asociación Brisas del Titicaca, que tienen su cede en Lima, los pocos o muchos que logre conocer, están lejos de ser las personas que presentan en un programa, bastante popular; que podemos ver en televisión abierta, y que supuestamente, narra los problemas cotidianos de aquel país (y no lo menciono porque mis amigos peruanos se molestan cada que nombro a la conductora de este emisión televisiva).
Era muy agradable levantarme a desayunar, y que estuvieran esperando en la mesa los músicos que los acompañaban: Alex, Omar y Hernán, con quienes más conviví, con los que compartí alimentos y alguna canción. Los tres siempre atentos y amables, sinceramente creo que las personas que conviven con ellos a diario deben de sentirse orgullosas de tenerlos como amigos.
Recuerdo la bondad de Alex, el aire misterioso de Omar y los comentarios tan acertados de Hernán. Siempre les estaré agradecida por el tiempo que me regalaron.
Pero más recuerdo, a un bailarín, que fue la persona más allegada a mí en ese festival. La noche en que lo conocí, todo su grupo había armado tremenda fiesta en el patio de la casa donde nos hospedábamos. Este chico (que su nombre es Hugo Arturo), estaba con unos amigos y comenzamos a platicar, y después de ese día, nos buscábamos con frecuencia, intercambiábamos dichos y palabras altisonantes (como siempre y no puede faltar en esos encuentros interculturales); y fue surgiendo una amistad muy especial, que gracias a Dios hasta hoy sigue vigente.
Un día, por una mala jugada de alguien de mi grupo, dejaron cerrada la puerta de mi cuarto mientras yo me encontraba afuera, por lo que tuve que pasar lo que restaba de la noche en el pasillo de la casa. Pero como todo un caballero, mi amigo Hugo, se ofreció a acompañarme; y nos quedamos esa madrugada en el frío piso y la casa a obscuras, en una benévola noche de julio.
Todavía esta presente en mi memoria el cielo negro adornado con miles de estrellas, parecía que se podían observar todas; a pesar de lo bello de aquella noche, el cansancio nos iba venciendo, no supe si realmente dormí o si en realidad pasamos la noche en vela. Creo que a partir de ahí nos hicimos inseparables, las únicas ocasiones que no estábamos juntos era en las presentaciones o en el desayuno (pues ese tiempo estaba reservado para Alex, Hernán y Omar); sin embargo durante los descansos y en las noches, nunca nos faltó tema para conversar.
Ellos tuvieron que partir primero que todos, antes incluso, de la clausura del festival. Ese día, la mayor parte de nosotros estaba realmente triste, ya que estos hermanos peruanos, nos dieron una gran lección; nos enseñaron humildad, bondad, amistad, solidaridad y muchos otros valores que no cabría mencionar. Por mi parte, es a la única delegación que quisiera volver a ver en otro festival. Son las personas más completas que he conocido.
Vivirán por siempre en el corazón de sus hermanos cachanillas.
Subscribe to:
Posts (Atom)