Friday, January 26, 2007

Tiempo

Esto surgio despues de escuchar la canción "Vivir al este del Edén" de La Unión....

Al este del Edén

Escuche una canción hace poco tiempo, misma que fue un éxito a finales de los 80tas o principios de los 90tas, letra que fue la válvula de escape para nuestra desesperanza en el duro golpe que da la adolescencia.

Hoy, que ya he dejado atrás esa etapa, la letra de esa canción toma un significado diferente. Es una canción que evoca los recuerdos de la niñez, y como el paso del tiempo absorbe tu vida y te vuelves una maquina, rutinaria y mecánica.

Últimamente me he detenido un poco a observar, veo como crecen mis primos y sobrinos; me emociono con sus logros y festejo junto con ellos. ¿Cuándo deje de festejar por los propios? ¿En que momento el reloj se convirtió en mi verdugo, mi jefe intolerante y el supervisor más implacable?

Esa canción, trata acerca de la vida misma, de cómo de niños, el tiempo no cuenta; donde los minutos parecen horas, las horas días, los días meses, los meses años y los años… siglos. Como una tarde de juego era suficiente para ser feliz, y que largos parecían los días de vacaciones, donde se pasaban tardes enteras haciendo nada.

Después el tiempo sigue su curso y no perdona. Los meses y los años se van sin regreso y nos quedamos a veces, sin hacer lo que queríamos, por hacer lo que debíamos. Dejamos de ver a los amigos, a los hermanos, a la gente que queremos.

Y después en la soledad de la noche, te llegan los recuerdos, puedes percibir cada sensación agradable que tenias en un tiempo, y todo parece tan real, que puedes casi tocarlo…

De repente abres los ojos porque la alarma de tu despertador ha tocado la primera llamada, debes levantarte para seguir con tu vida, hacer todo con exactitud y sin perder un segundo, porque ese segundo ya no volverá.

Wednesday, January 10, 2007

Otro Poema

Que raro, y creí que no me gustaba, bueno no es en si un poema, pero se le parece, No soy Sor Juana, pero esto sirve para decir lo que en presencia no me atrevo. Saludos.

Lástima. Tuve que quitar el poema porque sin quererlo, lastimaba a alguien... los que ya lo leyeron gracias por sus cartas y comentarios, no quité por completo este espacio, por respeto a la persona que me escribió su comentario... A los demás mil disculpas, como dice la canción de Gloria Stefan, "a veces el amor no es lo que esperas", y a veces lo que deseas es imposible, es mejor retirarse a tiempo, y muchas otras veces, me ha resultado mejor... ni siquiera comenzar.

Wednesday, November 29, 2006

Ehecatl

Algo inspirado por el reciente festejo del 27 Aniversario del Ballet Folclórico Ehecatl

Somos la fuerza que emana del viento
Somos la risa que imana de los dioses
Somos danza y somos ritmo
Somos sol y somos fuego
Somos el amor y el calor de México
Somos Ehecatl a través del tiempo.

(Aleyda Avalos)

Saturday, November 18, 2006

A petición

Por fin me animo a publicarlo. Al final, anexo los comentarios que se me hicieron a traves de www.lacabezadelgalo.blogspot.com, espero sirva para derribar todas las barreras mentales que desafortunadamente, nos creamos por vergüenza y se nos reafirman con las frustraciones de algunos docentes. (Compañeros maestros: no le hagamos lo mismo a nuestros alumnos)
Mi primo Edgardo escribió: "Este poema no es mio es de una prima mia pero me gusto mucho que le pedi que me dejara publicarlo, un maestro se lo pidio y cuando lo hizo el maestro se ofendio que por que eran palabras muy sencillas jajajaja que estupido maestro."
Poema Desesperado
Me encontré de repente
En ausencia de inspiración
Las palabras habían hecho huelga
Y se negaban a salir en mi ayuda.
Escribir un poema...
¡qué desesperación!
¿por qué nos piden hacer algo tan complicado?,
renegué entre dientes.
Pasaban las horas y nada
ni las vocales y las consonantes querían hacer parejas,
Se miraban y me ignoraban,
Dándome la espalda desentendidas y egoístas.
Miraba en la ventana, y ni la luna tan hermosa
lograba que brotara en mi una pizca de sentimiento
Y me pregunto, ¿será por falta de inspiración o por falta de talento?
Y entonces, en una esquinita, burlona y esquiva;
se encontraba la inspiración jugando a las escondidas,
por un momento me miró
y con una carcajada me sacó la lengua y se alejó.
Y yo... Sentada en mi cama
dando vueltas forzadas a mi cabeza sin poder pensar.
¡Necesito escribir un poema!
Le grité a la bufona ´inspirancia´
Y esta me contesta:
“ese es tú problema, yo solo quiero jugar”.
Ay desgraciada que coraje me das,
Con gusto te aventaría una piedra,
A ver si con eso te animas a ayudarme,
Pensé enojada...
Pero no. La muy ingrata tomó sus cositas y se fue.
Y me dejó con la cabeza revuelta,
Una hoja en blanco
Y una profunda desilusión...
Mi poema no se pudo concretar.
Aleyda Avalos Valenzuela.
Enero del 2006

"Hacer versos malos depara más felicidad que leer los versos más bellos." Hermann Hesse
sid.. dijo...
me gusto el poema, me gusto.. saludos. :D
12:16 PM, enero 31, 2006

susanska dijo...
ey a mi tmb me gusto!...pero si, los maestros son muy exigentes y esperan a los proximos "shekspirs" del nuevo milenio...y pues no!!! somos diferentes y escribiremos de manera diferenteeeee!! ke lo entiendan de una buena vez...
5:09 PM, febrero 01, 2006

aIDa dijo...
ke curada esta..
11:19 AM, febrero 07, 2006

Friday, October 27, 2006

Don Heriberto Avalos Dunstan

Esto es algo muy personal que quiero compartir, espero que comprendan. (Salió de repente, buscando mi tarea, simplemente me nacio escribir de nuevo.)

Mi abuelo, mi padre.

Me desperté como siempre para ir a trabajar. Mi día pasó sin grandes novedades, ir a la escuela, cumplir con las obligaciones y regresar a casa. Estaba absorta en mis propios pensamientos cuando mi abuela recibió una llamada. Era una de sus hijas que hablaba para saludarla, entre los ecos de mi casa alcancé a escuchar cuando le decía a mi tía, que ese día en particular, cumpliría 57 años de casada con mi abuelo.

No me había dado cuenta de la fecha, y tantos años escuchando la misma historia: “que las lunas de octubre son las más hermosas, y que ese 26 del año 1949 fue el mas bello de todos.” Años de escuchar como habían preparado la boda; todas las carencias de los primeros años, los problemas al irse estableciendo como pareja, y de lo mucho que se felicitaban por haber emigrado a estas tierras fronterizas.

Pero más que nada, me recordó el día en que mi abuelo murió. Creo que me tomó más tiempo reconocer, lo que me había provocado su ausencia, que asimilar tantas otras cosas menos importantes que me han sucedido en la vida. Y me pregunté porque nunca escribí sobre ello. Por una parte, estaba el inmenso dolor que produjo su partida, y, por otra, que en ese momento de mi vida estaba luchando por llegar a ser lo que soy ahora, y no me había percatado de lo que podría lograr.

No obstante, a pesar del trago tan amargo, utilicé lo que me dejo de herencia para mi propio beneficio: su inmensa sabiduría y la confianza que me tenía. Cosas de las que no me di cuenta mientras el vivía. Sin embargo, aprovechó sus últimos meses de vida para allegarse a mí, en una forma que no alcance a percibir. En cambio, sentí ese acercamiento como una invasión a mi espacio. Sinceramente no supe como manejarlo; fueron tantos años de pasar desapercibida ante sus ojos, que en esos momentos me extrañó su cambio tan repentino.

En consecuencia, nuestras pláticas se transformaron en conversaciones, mientras me llevaba en el auto a todos lados, para que su niña no tuviera que andar peligrando en los transportes públicos.

Asimismo, llego a interesarse por todo lo que hacia, mi trabajo, la escuela, mis aficiones, hasta llego a decirme cosas tan bellas que no lo sentía real, creía que estaba soñando y que él era simplemente, una ilusión de lo que siempre espere de un padre. Sin embargo, no lo era. Estaba viviendo una realidad que poco a poco fui aceptando. Desafortunadamente no duro mucho.

Una fría madrugada de diciembre de 1996, escuche sus lamentos entre sueños. Temerosa de levantarme y percatarme de lo que pasaba, mis piernas me fallaron a mitad de la escalera y no pude bajar. Mi madre corrió al lado de mi abuela para auxiliarla. Los tres se trasladaron al hospital, en donde nos comunicaron que debían operar.

Las horas se volvían interminables mientras esperábamos una respuesta. Encima de todo, mi abuela parecía perder el valor y la esperanza. No necesito relatar fielmente todo lo que ocurrió. Simplemente puedo decir que todos los esfuerzos no dieron resultado; ni el pasar la navidad en la cama de un hospital, y brindar en año nuevo deseando que se recuperara.

Cuando creímos que todo marcharía bien, algo sucedió. Yo estaba sola con él cuando todo pasó. Recuerdo su rostro sonriéndome, diciéndome que me fuera a casa, que iba a estar bien. Un segundo después, me avisaron de un grave problema, por lo tanto debía notificar a mi familia. No se cuanto tiempo transcurrió entre la llegada de mi madre y el diagnóstico del doctor... ya no había nada que hacer, solo esperar que sucediera lo que todos temíamos. Sin embargo, su corazón espero a que todos sus hijos se despidieran de él y dejo de latir, un día 2 de enero de 1997.

Lo que restó fue el amargo trámite que ya conocemos, y el dolor que dejan los que se van. Asimismo, el acostumbrarse a la ausencia y aprender a sobrellevar la soledad y luchar con los fantasmas de un espacio vacío. A casi 10 años de su partida, sigo luchando por lograr ser esa persona en la que él, tantas esperanzas depositó.

Me gustaría que estuviera aquí, para contarle las anécdotas de mis viajes, de mi vida, de todo lo que me ha pasado. Siento que en estos días podría ser mejor conversadora de lo que era antes, siento que ahora podría entenderlo mejor.

Sin embargo, no podré saberlo hasta que me encuentre con él, en otra vida y en otro lugar.

Wednesday, September 20, 2006

Más recuerdos

Creo que esta semana he escrito más que en todo el tiempo que lleva abierto este espacio. Este escrito es para es chico que me acompañó en los inicios de mi carrera dancística... tu sabes de quien hablo. Me dio gusto verte y darme cuenta lo mucho que has cambiado =o)

El cajón de los recuerdos.

Todos los días tengo la oportunidad de aprender algo acerca de la vida. Hoy no ha sido la excepción. Me he dado cuenta de cómo al crecer, vamos añorando las cosas que teníamos en la adolescencia; cuando en esos días deseábamos enormemente crecer y ser independientes.

Al ganar la independencia, ganamos responsabilidades. Al dejar de ser los hijos pasamos a ser los padres (para el caso de algunos de mis amigos no el mío). Y la mayoría de todas aquellas cosas que deseábamos ser se fueron quedando en el cajón de los recuerdos, que este día me tocó revisar.

Me he reencontrado con amigos de la prepa, casi todos ya con sus vidas formadas, con hijos y trabajos absorbentes, y todos con la misma nostalgia del pasado que parece ahora tan lejano; es indispensable preguntar por los demás, así como también preguntar como nos ha tratado la vida; y también es inevitable lanzar una mirada de tristeza cuando te enteras que alguno de ellos ya no esta mas.

Uno de los recuerdos que tengo de aquella época, es de una persona que marcó mi último año en la preparatoria. Era un chico alto, rubio y delgado, excelente jugador de básquetbol, con problemas de actitud y una sonrisa encantadora. Mi grupo, tenía jugadores muy buenos también y eran los principales rivales del equipo de aquel muchacho.

No se porque razón se fijó en mí, y comenzamos a tratarnos. Fue una relación que pudo haber dado más, pero las circunstancias escolares, los egos y las venganzas tomaron su pedacito de ese noviazgo, como si todo hubiera sido un plan macabro para lastimar a mis amigos a través de mi. Nunca lo entendí, las últimas palabras que me dijo fueron tan duras; preferí dejar a un lado todo y seguir con mi vida. Así llegó el día de la graduación.

A los pocos meses, esta persona me buscó, hablamos de todo lo mal que hicimos, de lo que dejamos que pasara. Lo intentamos pero no funcionó. No recuerdo con exactitud cuales fueron esta vez sus últimas palabras, solo recuerdo que fueron hirientes; tal vez era su forma de demostrar sus sentimientos. Solo tengo la imagen de él alejándose mascullando miles de palabras que bloqueé en mi mente, para que no doliera más.

Así pasaron años. Miles de vivencias, infinidad de recuerdos. Un día recibí una llamada, era él. Pensando en que la madurez había llegado a nuestras vidas, nos dimos otra oportunidad. No funcionó. Fue como que, de alguna manera, nunca estuvimos en la misma frecuencia. Al parecer, el buscaba algo en mí que no podía darle, y yo quería algo de él que en esos momentos no estaba dispuesto a ofrecer. Esta vez no hubo despedida dolorosa. Simplemente se fue. Tengo el vago recuerdo de algún comentario malsano, pero sin sufrimiento.

Y los años siguieron su curso. Supe por algún conocido que éste chico formalizó su vida. Una melancolía inmensa me invadió, como cuando recibo la noticia de que alguno de mis amigos se casa. Es un sentimiento cálido, es un sentirme bien por ellos; pero al mismo tiempo me recuerda mi soledad, los deseos de tener algo para mí.

Hoy me reencontré con ese chico. Se nota el paso del tiempo en ambos. Ya no somos los niños jugando a ser novios. No hubo reclamos, ni palabras hirientes. Fue un gusto por vernos y saber si estábamos bien. Esta vez no se habló del pasado ni de lo que pudo ser, simplemente hablamos de nuestro presente y de lo que se pudiera ser en el futuro. Lo vi tan cambiado, tan sereno. Nada que ver con aquel chico arrogante de principios de los 90´s; creo que ahora si nos llegó la madurez.

Fue tan grato abrir este cajón de recuerdos, porque; aunque éstos eran bastante dolorosos, me di cuenta que ya no lastiman, que ahora si he trascendido a aquellos instantes tan duros que pasé, que ya ni siquiera me interesa saber la razón de sus acciones. Lo que pasó esta atrás y ahora debemos ver hacia delante, y mantener viva esta amistad, que a pesar del tiempo y las circunstancias adversas, nunca ha dejado de existir.

Cuídate mucho. Fue un placer verte de nuevo.

Tuesday, September 19, 2006

En Tepic

Gracias... lo disfruté mucho mucho mucho =o)

Los Hermanos Peruanos

El verano de 2005, fuimos invitados a un festival en la ciudad de Tepic, Nayarit; dentro de él, venían delegaciones hermanas de diferentes partes de la república y del mundo, entre las que se encontraban, Puebla, Chihuahua, algunos grupos nayaritas y nosotros representando a Baja California; así también se encontraban los países de Argentina, Polonia y Perú.

Ya para este viaje, mi situación personal con algunos compañeros del grupo estaba cambiando. Fue un viaje lleno de detalles amargos y de desencantos. En el trayecto me di cuenta que los humanos somos los únicos seres capaces de lastimar por gusto; que tenemos la habilidad para levantar calumnias y así hacerle la vida imposible a otra persona.

Sin embargo, a pesar de mi no muy grato descubrimiento, y contrario a lo que estas personas esperaban, logre sacar provecho de la situación. No voy a mentir y decir que todo fue miel sobre hojuelas, claro que no; pero si puedo admitir que gracias a mi soledad obligada, pude conocer a otras personas, que irónicamente llegaron a conocerme mejor que mis propios compañeros, en unos cuantos días.

Estas personas a las que me refiero, son nuestros hermanos peruanos, de la Asociación Brisas del Titicaca, que tienen su cede en Lima, los pocos o muchos que logre conocer, están lejos de ser las personas que presentan en un programa, bastante popular; que podemos ver en televisión abierta, y que supuestamente, narra los problemas cotidianos de aquel país (y no lo menciono porque mis amigos peruanos se molestan cada que nombro a la conductora de este emisión televisiva).

Era muy agradable levantarme a desayunar, y que estuvieran esperando en la mesa los músicos que los acompañaban: Alex, Omar y Hernán, con quienes más conviví, con los que compartí alimentos y alguna canción. Los tres siempre atentos y amables, sinceramente creo que las personas que conviven con ellos a diario deben de sentirse orgullosas de tenerlos como amigos.

Recuerdo la bondad de Alex, el aire misterioso de Omar y los comentarios tan acertados de Hernán. Siempre les estaré agradecida por el tiempo que me regalaron.

Pero más recuerdo, a un bailarín, que fue la persona más allegada a mí en ese festival. La noche en que lo conocí, todo su grupo había armado tremenda fiesta en el patio de la casa donde nos hospedábamos. Este chico (que su nombre es Hugo Arturo), estaba con unos amigos y comenzamos a platicar, y después de ese día, nos buscábamos con frecuencia, intercambiábamos dichos y palabras altisonantes (como siempre y no puede faltar en esos encuentros interculturales); y fue surgiendo una amistad muy especial, que gracias a Dios hasta hoy sigue vigente.

Un día, por una mala jugada de alguien de mi grupo, dejaron cerrada la puerta de mi cuarto mientras yo me encontraba afuera, por lo que tuve que pasar lo que restaba de la noche en el pasillo de la casa. Pero como todo un caballero, mi amigo Hugo, se ofreció a acompañarme; y nos quedamos esa madrugada en el frío piso y la casa a obscuras, en una benévola noche de julio.

Todavía esta presente en mi memoria el cielo negro adornado con miles de estrellas, parecía que se podían observar todas; a pesar de lo bello de aquella noche, el cansancio nos iba venciendo, no supe si realmente dormí o si en realidad pasamos la noche en vela. Creo que a partir de ahí nos hicimos inseparables, las únicas ocasiones que no estábamos juntos era en las presentaciones o en el desayuno (pues ese tiempo estaba reservado para Alex, Hernán y Omar); sin embargo durante los descansos y en las noches, nunca nos faltó tema para conversar.

Ellos tuvieron que partir primero que todos, antes incluso, de la clausura del festival. Ese día, la mayor parte de nosotros estaba realmente triste, ya que estos hermanos peruanos, nos dieron una gran lección; nos enseñaron humildad, bondad, amistad, solidaridad y muchos otros valores que no cabría mencionar. Por mi parte, es a la única delegación que quisiera volver a ver en otro festival. Son las personas más completas que he conocido.

Vivirán por siempre en el corazón de sus hermanos cachanillas.

Monday, September 18, 2006

Sin agraviar a los presentes

Toda similitud con la realidad... es mera coincidencia.

El efecto Yoko Ono

Hace tiempo, en la década de los 50´s y 60´s , mientras la juventud luchaba por la libertad de sus opiniones y tratar de romper con los esquemas tradicionalistas, hubo un grupo que vino a servir de bandera cultural en aquella época, con su irreverente estilo, cabello alborotado y actitud desenfadada que enloqueció a jóvenes y a adultos.

The Beatles, fincaron una carrera de éxitos sin precedentes, llenando estadios, marcando el camino a seguir para los grupos incipientes, imponiendo modas y estilos que eran copiados por millones de jovencitos en todo el mundo, instituyendo de esta manera la beatlemanía, que hasta la fecha, sigue estableciendo el punto de referencia en el antes y después en la historia del rock y de la sociedad.

Como siempre pasa, la vanidad, los excesos, el ego, la fama y el asedio de fans y periodistas, fueron fragmentando la unidad del grupo, hasta llegar al punto en que casi no podían reunirse sin tener desacuerdos. Un día, el vocalista principal del grupo conoció a una artista oriental de nombre Yoko Ono, y desde el momento en que se sintieron atraídos, la mayor parte del tiempo la pasaban juntos, hasta el punto en el que iba al estudio de grabaciones y opinaba sobre el curso del disco.

El resto de los integrantes comenzaron a sentir la presión de esta mujer, sobre todo en el cambio dramático en su líder de tantos años, y terminaron por separarse y hacer sus carreras en solitario. A los años, el líder de la agrupación fue muerto a balazos por un fanático. El paso a la historia como un genio arrancado del mundo de manera infame, y ella, sigue siendo para muchos, la única culpable de la separación del cuarteto de Liverpool.

El objetivo de esta reseña, era preparar el camino para resaltar lo mucho que afectan las influencias internas en un grupo, desde el mismo centro de todas las actividades que realicen; algunas malas compañías aprovechan su posición dentro del grupo y actúan con ventaja pues, saben de las debilidades de sus compañeros y estan al tanto de sus carencias, conocen las fortalezas y las esquivan, y siempre se benefician con la situación.
No es un secreto que, en el medio artístico (y en cualquier nivel), la envidia es el principal veneno que carcome a las personas carentes de talento, y al no poder competir con los grandes artistas; comienzan a sacudir el entorno, creando conflictos, contraponiendo a los amigos y azuzando a los enemigos. Este tipo de personas, navegan con bandera de intelectuales, los lideres indiscutibles de los subgrupos, se sienten indispensables y pueden manejar a los más débiles o a los nuevos integrantes a su conveniencia.

El efecto Yoko Ono, provoca la separación de un grupo desde su propio seno, donde una persona se dedica a sembrar la semilla de la discordia, por medio de la duda y el rumor. Como resultado; sus integrantes sucumben ante la tentación de éste, o de comentarios mal intencionados, los sienten verdaderos y el veneno los consume. Este rumor, es tan fuertemente fundamentado; que es difícil de creer que es una mentira, ya que el que lo inicia, conoce a la perfección cada reacción de sus compañeros, lo ha analizado anteriormente, y sabe como lastimar. Es en esencia “divide y vencerás”

Todos hemos sufrido de alguna manera las secuelas de este efecto, hemos dejado de hablarle a amigos y conocidos, enfrentamos a terceros pensando que de esa manera nos dejaran en paz, cuando el golpe viene de otra parte... esta justamente a nuestro lado.

Si una sola mujer pudo terminar con un grupo de fama mundial, y otra fue la causa del suicidio de otro genio naciente Kurt Kobian (a lo mejor estoy exagerando pero pregúnteles a los fans y verán que no me equivoco), ¿que pasará con un grupo de fama local?. Estamos acostumbrados a dejar que las cosas simplemente pasen, sabemos donde esta la raíz del mal y no hacemos algo por erradicarla. Lo más resuelto que podemos hacer, es aislar la raíz, tomar al fruto de esa planta y alejarla del resto para que no se contaminen.

Debemos de ser mas fuertes y no permitirle a todos y todas las Yoko Onos que nos encontremos en nuestro camino, el desbaratar una meta que se ha planteado en grupo. Una sola persona no puede ser más fuerte que dos. Abramos los ojos y luchemos por lo que nos es nuestro, Roma no se hizo en un día; y también fue un trabajo de equipo.

En Tecate

Prometo no hacer escritos tan largos, pero esta anécdota de mi vida sucedió hace 15 años, fue un sabor agrigulce que deseo compartir. Si en alguna improbable oportunidad los protagonistas la leen... espero que podamos platicar, son muchos años de espera.

El primer corazón roto

Cuando cumplí 15 años, mi madre, como toda una mujer trabajadora y orgullosa de sus hijos, busco de un millón de formas, hacernos nuestra fiesta a mi hermano y a mi. Para mi gusto, es la mejor quinceañera a la que he asistido, ya que mi mamá hizo una recepción para jóvenes, con una escasa dotación de adultos y el alcohol controlado... el resultado: cero accidentes y mucha diversión.

En esas fechas, las cosas con la familia por parte de mi abuelo estaban queriendo componerse, ya que desde que recuerdo, entre ellos había una desunión e incomunicación total. Por eso mismo, mi mamá invitó a unos primos de la misma edad que nosotros, ella tenia 16 y su hermano 14. Durante la fiesta casi no tuvimos tiempo de convivir, pero al día siguiente, pudimos conocernos de lo cual surgió una bonita amistad. Decidimos escribirnos (en esa época nada que ver los chat ni los e-mails, así que eran cartas normales), y de esa relación epistolar surgió la invitación para pasarnos las vacaciones de verano en su ciudad.

Ya estando en la casa de mis tíos, lo lógico era que yo durmiera con mi prima y mi hermano con mi primo, es natural imaginar que las noches las pasábamos conversando acerca de nuestras breves experiencias adolescentes, los amores y desamores, los primeros besos, los novios, la inseguridad y todos aquellos inmensos problemas que nos suceden a los 15 años de edad. En esas conversaciones, mi prima me confesó la historia de su primer gran amor, que terminó en decepción. No necesito relatar los detalles, pues que se puede esperar de un plebe bastante guapo de 16 años tratando de enamorar a la chica rica de la ciudad, y con infinidad de chicas asediándolo.

En fin, la historia no terminó bien, y ella se pasaba los días preguntándome cuando iba a terminar su mala suerte, pero ¿qué podía decirle yo... si me encontraba en la misma situación?. Un día estábamos orgullosamente perdiendo el tiempo mirando videos musicales con el grupo sensación del momento (Garibaldi y no se rían), cuando un amigo de el sujeto en cuestión le llamo por teléfono (regular) a mi prima, y entre broma y broma, mi bocota de adolescente se abrió para dejar escapar la peor de las indiscreciones jamás dichas: mencionar el nombre del individuo con algún que otro arreglo despectivo.

Ya se han de imaginar lo que sigue no?... mi prima aventó el auricular escondida tras el sillón de la sala totalmente apenada y con un cambio de colores en su rostro semejantes al arco iris. Yo por mi parte, trate de arreglar la situación, tomé el teléfono y le dije al chavo que lo que había escuchado nunca sucedió, y aquel infame muerto de risa se apiadó de mi súplica, afortunadamente; pero pidió como recompensa conocerme e ir a visitarnos a la casa para invitarnos a la feria local, que en ese tiempo presentaba a la muy famosa cantante Gloria Trevi (que lejanos estaban los días en que su fama se viera destrozada por las acusaciones que se le imputaron, y era el máximo icono del pop mexicano).

Mi prima se puso muy nerviosa. Todo ese día daba vueltas hacia el ventanal esperando la visita de su amigo, la verdad yo me encontraba tranquila, era algo que para mí no tenía demasiada importancia. Pasados al menos 20 minutos de la hora indicada de la visita, el timbre de esa casa retumbó como un mal presagio de lo que sucedería después. Todavía recuerdo el rostro desencajado de mi prima, los ojos tristes y la voz entrecortada; yo no entendía que pasaba y me dijo que me hablaban en la puerta.

Al salir, estaba en la puerta el amigo aquel del teléfono, me saludó muy amablemente, y después me presentó al gran amor de mi prima, ese chico de 16 años que tanto la había hecho sufrir y era la causa de cierto complejo de inseguridad que la aquejaba. El instante fue tan incómodo como doloroso. Nuestras miradas se cruzaron tratando de disimular, ¿pero que pueden esperar de dos adolescentes en plena explosión de adrenalina, feromonas y sentimientos?

El flechazo fue instantáneo. El chico prácticamente ignoró a los demás, e inmediatamente intentó hacer una conversación individual. Mi cuerpo se dividía entre lo que dictaba la razón y lo que no negaba el sentimiento. Todavía recuerdo esa sensación, el latir del corazón y el malestar por lastimar a un inocente. (Debo decir que era la primera vez quien era yo la que lastimaba, pero eso no me consuela hasta la fecha). Los minutos transcurrían, y a cada segundo el sentimiento le ganaba a la razón.

El amigo se fue cansado de esperarlo... mi prima fue en busca de consuelo con sus vecinas, por lo que pasé a ser la bruja del siglo. Y yo ahí, simplemente siendo quien soy, o lo que creía ser en esa edad. En fin, fuimos a la dichosa feria, él nos alcanzó en el lugar, y estuvo cerca de nuestro grupo en todo momento.

Es por demás decir que las amigas de mi prima me hicieron la ley del hielo (incluyéndola), a lo que él extrañamente de dio cuenta (y digo extrañamente porque siendo hombre... y de 16 años), y me sugirió apartarnos del grupo, a lo cual con lágrimas en los ojos accedí. A partir de ahí me aleje de los problemas y me divertí lo que restó de la velada, él me regaló una camiseta conmemorativa, que todavía conservo, vimos el concierto y regresamos a casa.

Las cosas con mi prima no mejoraron al llegar a dormir, y todo se complicó cuando al día siguiente, el chico llegó a visitarme. Al despedirse pude ver lágrimas en sus ojos, que compartí en ese breve abrazo y beso en la mejilla que nos regalamos. Al entrar a la casa, mi prima había cerrado la puerta de su recámara con llave, mi corazón ya no soportaba tantas emociones diferentes... al mismo tiempo. Y para colmo, mi tía me dio un sermón acerca de ese amor imposible que había surgido en su hija, y creo yo que trataba de defenderla y al mismo tiempo disculparla, pues la culpa de todo la tenía yo, por haberme cruzado en su camino.

Regresamos a casa al día siguiente. Nos escribimos unas cuantas cartas y deje de tener noticias de él y de mis primos. Las cosas con ella jamás mejoraron, la última vez que la vi fue hace casi 10 años en el funeral de mi abuelo, me dijeron que se casó y ya tiene hijos, mi primo también formo una familia y terminó su carrera. El día que falleció mi tío no pude asistir al funeral, así que creo que si los veo en la calle, no podré reconocerlos.

Al cambiar de domicilio, un día de julio, le escribí una carta a ese chico, la redacté de manera impersonal, pues no sabía si todavía vivía ahí. A los 3 días me llamó por teléfono. Teníamos 23 años.

Al tiempo, justo después de un accidente que tuve, quise hacer contacto, pero creo que su esposa me contestó la llamada. Ya no supe si le causé un problema, pues debido a la pésima conexión de larga distancia, ésta se bloqueó.

Hasta la fecha, no he sabido de él o de mis primos. Hasta la fecha sigo sintiéndome culpable. Yo sé que son etapas de la vida que se viven y que nos hacen fuertes. Pero en mi escaso conocimiento de las relaciones humanas a la edad de 15 años, siempre creí que le había robado algo a mi prima, le quité sus ilusiones, y la aparté de su gran amor.

Como dije, ella esta casada y yo no. A veces lo veo como una compensación karmica, le causé tanto dolor que la vida la premió con una familia. De él, que puedo decir, también tengo guardada todavía una foto que me envió; perduran en mi, los pocos momentos que pasamos y que fueron la causa de una ruptura familiar.

Sin embargo... espero que sean felices.

Wednesday, August 09, 2006

Otro recuerdo

Esto me pasó hace como 4 o 5 años... Si te identificas, por favor haz contacto si??? Tengo ganas de platicar contigo... Sin accidentes ;o)

El Chico de la Papelería

Hoy recordé un capítulo bastante simpático de mi vida. Comienza en una papelería a la que mi madre nos llevaba desde hace mucho tiempo. Ahí trabajan jóvenes que son estudiantes de diversos niveles, y el dueño los apoya para que sigan su preparación al tiempo que logran sufragar sus gastos.

Ahí trabajaba un chico, bastante serio muy formal, que su amabilidad lo hacía destacar del resto de los empleados del lugar. Blanco, no muy alto, siempre pulcro, fue testigo de malos días en mi ultimo año de carrera, pero lograba despejar mi mal humor y nos atendía a mi y a mi compañera de escuela con una sonrisa y buena deseos, para que no decayera nuestro ánimo. Al terminar la carrera, casi todos los días llegaba a la papelería en busca de material para dar mis clases, y platicábamos mucho tiempo, casi puedo asegurar que era más lo que tardábamos en hablar, que lo que necesitaba para atenderme.

Con el tiempo, me fui dando cuenta que no era mal parecido. Tenía todo lo que, en lo personal, me agrada de un hombre. Cabello negro, mirada dulce y expresiva, labios rojos, un poco delgados pero delineados, voz varonil y nombre de telenovela (que no lo pienso escribir porque a lo mejor no le parecerá correcto), y para colmo de todo, amable, sencillo y trabajador... chicas, ¿qué más podemos pedir?

Para no alargar más la historia, se me ocurrió confesarle mis pensamientos a mi madre... Ya se imaginarán lo que sucedió, ¿o me equivoco?. Si, ella fue (con buena intención supongo) a decirle a este joven lo mucho que a su hija le gustaba. Lo demás, fue una larga fila de saludos enviados y contestados, muchas veces sin haberlos remitido y muchas otras exagerados

Las pocas veces que visité la papelería después del incidente, el me atendía muy bien, entre las risitas burlonas de los demás compañeros, se mostraba atento, nunca cambió su forma de ser hacia mí, ni para bien ni para mal.

Cuando llegaba a su trabajo y él no estaba, le preguntaba a la señora encargada, ella solo sonreía y me daba detalles, todo como parte de un juego infantil y bastante divertido, pero nunca nos dijeron algo mal intencionado mientas él me atendía (a excepción de la esposa de otro trabajador, y la verdad nunca la entendí, pues por qué tenía que cuidarle las espaldas si no era su marido).

Un día, las cosas tomaron otro rumbo. Entre juegos e indirectas, trabajaba sin mirarme a los ojos, al despedirme de él, sus labios fueron a parar sobre los míos, fue un besito rápido, como de niños, al separarnos únicamente nos vimos y cada quien tomó direcciones opuestas. No debo negar que iba dando saltos de felicidad, no lo podía creer, fue un momento muy tierno y al mismo tiempo indescifrable.

En la siguiente ocasión que lo vi, me pidió disculpas, admitiendo que había sido “un accidente”. Bueno - esos accidentes ni lo dañan a uno – pensé. En las posteriores ocasiones, los accidentes se hicieron más frecuentes, hasta que un día, cuando me atendió la chica celosa, él se encontraba en una vitrina, estaba a punto de irme, pero me pidió que me acercara, conversamos cosas sin importancia, le ayudé a terminar su trabajo y le dije que era hora de retirarme.

Me acerqué para despedirme y... el accidente volvió a suceder, esta vez le pregunté si en realidad lo era y él dijo que no. Entonces aproveché. Me acerqué a él decidida a llevarme un bonito recuerdo, y lo besé. Fue un beso tan tierno, delicado pero firme, casi perfecto ya que la vitrina era bastante ancha, no se que hubiera pasado de estar en una situación más cómoda, mínimo hubiera durado más, pues la magia se interrumpió gracias a la chica celosa que tuvo la brillante idea de acercarse en ese momento.

A partir de ahí, los accidentes se hicieron más intensos y tan comunes como decir buenos días, y como siempre me pasa, nunca llegamos a nada en concreto, es la clásica situación en que ambas partes se atraen, pero, siempre hay un pero de por medio. Nunca supe cual era su “pero”, quizás la diferencia de edades, pero eso no le importó con los accidentes. No se, el caso es que no lo he visto en años.

Hoy lo recordé y mi cara se iluminó, fue algo tan especial, y no porque fuera un gran amor o alguien con el que pasé un rato agradable, este chico no puede catalogarse ni definirse. Fue lo que fue y es algo que había estado en el cajón de los recuerdos, y la verdad no sé porque lo reviví precisamente hoy.

No se donde está, no se si se casó, y a la papelería no regresé, quizás por mi cambio de trabajo, falta de tiempo o lo que sea, el caso es que me alejé, no se si al mismo tiempo que se alejó él. Sin embargo, los recuerdos que me agolparon este día, refrescaron su rostro y podría decirse que también el timbre de su voz, y también motivaron un deseo nostálgico de volver a ver, al chico de la papelería.

Soledades

Disculpen si a alguien ofendo con esto...

La Soledad

No se si sea bueno admitirlo, pero últimamente me he sentido sola. Es como esa sensación que te embarga cuando pierdes a alguien. Me sigue a todas partes, como una sombra que me recuerda que es parte de mi. Está conmigo al despertar y me acompaña a la hora de dormir, se interpone en mis horas de ocio y me espera en mi tiempo de trabajo.

Nadie sabe lo que siento, pues para mi fortuna he sabido ocultarlo bien. Pero al mismo tiempo es cansado que se te catalogue como “una mujer independiente, que no necesita de un hombre para triunfar”. Si, puede ser bastante halagador que se te vea como una persona triunfadora por mérito propio; pero muy por encima de eso está la parte complementaria de todo ser humano: una pareja.

Hasta ahora no he podido expresar este sentimiento, sin que nadie me interrumpa con sus propios pensamientos y su manera de ver mi vida a través de otros ojos. Tal sentimiento me abruma por las noches, pues las paso en vela preguntándome ¿por qué?. Qué es lo necesito para tener una relación estable, como las que tienen mis primos y mis amigas, por qué me he topado con gente de negro corazón, que me han envuelto en problemas que me son ajenos, solo para divertirse o poner a prueba el amor de otras.

No se trata tampoco de sonar desesperada. Simplemente deseo dejar salir esta rabia que vive en mi cuerpo, porque es muy triste llegar a la tercera década de vida y no poder decir a los cuatro vientos que pude tener una relación de la que pueda presumir. Todo ha sido escondido, efímero, sin trascendencia, mentiras o verdades a medias... Vacío.

Para mi, esta soledad pesa, siento que gana terreno y me empiezo a acostumbrar a ella. Sin embargo se que no es sano, no se puede vivir en solitario, todos necesitamos de alguien, simplemente no venimos de una célula individual, se ocuparon dos para formar lo que somos ahora.
Miente quien diga que es mejor estar solo que mal acompañado, miente el solitario que diga que es feliz, sinceramente... no sabemos estar solos.

Monday, July 10, 2006

Un día nefasto

Mucho cuidado con los ciber compas =o)

Mujeres “Ex” Sumisas

¿Qué nos está pasando? ¿Dónde quedó la dignidad y la fuerza de unión por la que hemos estado luchando?

Saben, hace unos días, mientras me arreglaba para ir al trabajo, recibí una llamada telefónica amenazando mi vida. Era una mujer de escaso vocabulario aunque altamente soez, que reclamaba el hecho de que le “había robado a su marido”... Mi reacción fue de ¿perdón? ¿de que hablas?, y comenzó con una dislalia repetitiva propinando el mismo insulto una y otra y otra vez, como si la contracción de la palabra prostituta fueran a minar mi autoestima y mi fuerza de mujer.

No debo olvidar comentar que colgué mi celular, pues no estaba yo para perder el tiempo. Pero desafortunadamente, la mujer llamo a mi casa; ahí vino mi preocupación, no por el reclamo por un hombre al que, excuso decir, no recordaba, sino porque puso en peligro a mi familia. Hablé con mi madre y mi abuela, les dije que yo arreglaría todo... aunque solo tenía como pista, el nombre de pila del fulano en cuestión y una lada de otra ciudad.

Di vueltas a mi cabeza, hasta que recordé de quien se trataba. Y una risa irónica me invadió, y me dije “TANTO PROBLEMA POR... ¡ESTO! “ era una persona que solo había visto en mi vida una vez, y entre nosotros no hubo nada, ni siquiera algo que recordara (tristemente, porque es decepcionante no dejar huella en la gente que te conoce), fue simplemente un hola, mucho gusto e infinidad de conversaciones por teléfono y vía internet, sencillamente lo que hoy llamamos un “ciber amigo”.

Lo que vino después fue avisar a las autoridades y esperar que nada le pasara a mi familia, pero me encontré con la triste noticia de que no había delito que perseguir, ya qué la amenaza no era directa ni atentaba tácticamente contra mi vida... O sea que debería de esperar a que la tipa me golpeara o me matara para que se pudiera levantar algún cargo, bonita cosa, pues me doy cuenta una vez más que nuestras leyes protegen más a l agresor que al agredido, pero esta es otra historia que contaré después.
Volviendo al caso de la mujer despechada, o que se creía engañada (bueno por mi debo decir francamente que no), el ver como malgastaba su energía peleando a un seudo hombre que no valía la pena, llegué a una reflexión. Es una situación repetitiva que me tiene incómoda, el hecho de cómo últimamente las mujeres reaccionamos (o mejor dicho reaccionan, porque gracias a mi madre no me incluyo... ¡bien por ella!) ante el rechazo, el abandono, la infidelidad, el intento de infidelidad o la indiferencia de sus parejas, haciendo evidente en todo caso la ultra dependencia psicológica y moral (quiero pensar que lo económico viene quedando en un muy lejano término, se vale soñar ¿no?), que le tienen a “su” hombre.

No es posible mujeres que sigamos reaccionando como en el siglo pasado (o el antepasado), si bien es cierto, que nuestras antecesoras lucharon contra un mundo dominado por hombres y para los hombres, en donde ni siquiera éramos dignas de emitir un voto, mucho menos aspirar a una candidatura (de lo que fuera), ¡¡no y no!!. Como pueden ver, las mujeres éramos solo objetos de decoración, esclavas de la cocina, la niñera de los hijos... la sirvienta de la casa.

No se nos permitía estudiar, crecer, saber, pensar, mucho menos decidir; y fue entonces cuando algunas mujeres comenzaron a romper esquemas y decidieron ponerle fin. El resultado fue que, aparte de ser (y por las que quieran ser), objetos de decoración, esclavas de la cocina, la niñera de los hijos y la sirvienta de la casa, ahora somos, además; maestras (a mucho orgullo y de escuela pública), abogadas, ingenieras, presidentas, políticas, médicas, soldados, artistas, mártires y campesinas.

Y sigo rematando que, ahora que aquí en occidente (no me meto en la cultura talibán, ni musulmana ni todo aquello y con mucho respeto), tenemos acceso a la cultura, libertad, medios para crecer y fortalecer la lucha de nuestras mujeres y por nuestras mujeres, seguimos tomando actitudes tele novelescas (léase Televisa específicamente, aunque a TV Azteca se le va una de vez en cuando), en donde gritar es sustituto de dialogar, insultar es un argumento y llevar a la vida real un capítulo de Laura en América es el mejor medio para asegurar a tu marido.
E Insisto, ¿porqué mujeres? ¿No ha valido la pena la lucha de Sor Juana, el sacrificio de Juana de Arco y el ejemplo de todas aquellas Juanas que se han quedado en el camino por la unidad y dignificación del género?... Pues no. La mayoría (no todas) de las mujeres que conozco, se califican de insumisas, solo por el hecho de buscar en otra a razón de su propio fracaso. “Yo perdí a mi marido por culpa de esa golfa... y le partí la cara” (Claro con otras palabras mucho más fuertes) ¡NO, NO, NO! no podemos seguir así.

El fracaso es personal y la infidelidad es de dos. No hay más culpable en el fracaso más que uno mismo, y no hay más culpable en la infidelidad mas que los dos involucrados, ninguno tiene más culpa que el otro. No busquemos culpables entre nosotras. ¡Por favor! La culpa esta en una misma y en como manejas tu vida. Y no debe llamarse culpa o fracaso, sino aprendizaje, pero no lo vemos así, y preferimos lavarnos el sentimiento a costa de otras, aunque nada tengan que ver en el asunto, ya que es más fácil recrear las novelas televisivas que afrontar la vida real.
Y repito la pregunta que hice al principio... Mujeres, ¿Qué nos está pasando?

Wednesday, June 21, 2006

Para todas mis amigas

No se si tenga coherencia lo que escribí, pero realmente es tan confuso lo que siento, que ni yo misma se como definirlo. Espero que les sirva de poco o de mucho no se, o simplemente leanlo y ayudenme a encontrar una respuesta.

Mujeres Como Nosotras

Hoy llego a mi buzón una nota. Algo que tenía mucho tiempo esperando que sucediera. Sin embargo, mi corazón no saltó con la alegría que imaginé sentiría, al contrario, lo invadió una tristeza que lo comprimió en un suspiro.

Después de semanas de espera recibo noticias... después de haber vivido mil cosas y tropiezos, que no tuve a quien confiar. Siempre me han dicho que no se debe confiar en los amores lejanos, o lo que se acerque, y me encuentro aquí, volcando mi frustración en las letras de esta nota, que no se como definirla, pues en este momento no se cual sentimiento es el que prevalece: el enojo, la alegría, la tristeza, la emoción o el desengaño.

Creo que ya no tiene deseos de volver a verme, también creo que no tengo esperanzas de volver a verlo, pero me engaño a mi misma en ese pensamiento, deseo encontrarlo de nuevo y preguntarle ¿que pasó?, ¿porqué otra vez?, no reclamando, simplemente necesito saber que fue; porque estoy harta de vivir esta historia una y otra vez, y no hablo de la soledad, me refiero a la incertidumbre de la lejanía, de la expectación, de estar como una niña tonta esperando respuestas, cartas, notas... una llamada.

Y caigo en la conclusión de que aunque no quiera, me acostumbré tanto al fracaso, que es más fácil seguir en este círculo vicioso de ilusionarme, soñar y decepcionarme, siempre en la misma situación, invariablemente esperando el final.

Mi madre me dijo, que las mujeres constantemente vamos un paso adelante sobre los hombres, que anticipamos sus pensamientos, y que es por lo mismo que “mujeres como nosotras” (y aquí caben unas cuantas amigas mías), estamos destinadas a la soledad, porque no va a existir el hombre que nos aguante el paso.

Y lo que pudo ser un consuelo, me queda como un estigma, del que debo forzosamente salir adelante por mi género y por mi misma, de todas formas, tendré la compañía de otras “mujeres como yo” siguiéndome en la travesía. ¿Quién quiere acompañarme?

Monday, June 19, 2006

Una Historia Más

Aquí estoy... después de meses de ausencia no? En estos días, la inspiración me llegó en hojas de cuaderno y lugares extraños, aquí una muestra:

Realmente Valió La Pena

No es una historia de amor, pero se acerca suficiente. Comenzó en una noche aburrida, una convención en un lujoso hotel y un salón saturado con personas que desconocía, rostros de gente culta, que parecían hablarme en otro idioma, y me trataban con demasiada familiaridad, como si me conocieran de toda la vida. En un momento desesperado, el aire comenzó a faltarme y traté de huir de aquel lugar a toda prisa y sin mirar atrás; pero, un par de personas impidieron mi escape, dos jóvenes que mi madre me había presentado con anterioridad.

Uno de ellos, alto, delgado y moreno, atractivo para la mayoría de las mujeres, el otro, un poco más bajo, de piel más clara y labios perfectos, su cabello negro acentuaba su mirada, que tenía una sensualidad oculta tras la apariencia de niño bueno; se ofrecieron a ayudarme en ese trance improvisado, y gracias a ellos pude sobrevivir esa noche... especialmente por el segundo.

Él dedicó esa velada a hacerme sentir cómoda, siempre atento, galante... podría decirse que interesado, o esa fue la impresión que sentí como en uno de mis sueños adolescentes. Creo que me cautivó a primera vista y me hechizó en la pista de baile, con su falta de ritmo y sus ganas de aprender. A pesar de estar rodeados de gente, llegué a pensar por momentos que me encontraba sola con el, apartados del bullicio que prevalecía en aquella celebración. No fue difícil para mí reconocer que me había topado con alguien especial, esa clase de persona que estaba esperando conocer durante años.

La fiesta culminó entre miles de detalles pequeños y una mala racha en el juego. Y yo, que no veía la hora de saber si el estaba interesado en mí como yo en él, mientras la letra de una canción resonaba en mi cabeza... pero él se mostraba educado y amable, como se debe tratar a la hija de tu mejor amiga. Las horas pasaban, y noté como las mujeres a mi alrededor buscaban la atención de mi acompañante, él sin embargo, seguía atendiéndome a las mil maravillas, siempre respetuoso y cordial.

Llegó el momento de regresar a mi habitación en aquel hotel de más de 20 pisos, él se ofreció a acompañarme sin dejar de conversar, decidimos bajar por las escaleras, en un leve intento mío por tener un poco más de tiempo a solas.

Mientras en silencio, solo escuchaba sus palabras, entre tanto pensaba que mi tiempo se terminaba, y deseaba con todas mis fuerzas que algo pasará, que me dijera que le interesaba, que quería volver a verme, que aquel sentimiento que pensaba mío también era parte de él. Faltaban cuatro pisos para llegar a mi destino, él solo caminaba a mi lado disertando y cuestionando, y yo en mi interior me encontraba tratando de comprimir el deseo de tomarlo en mis brazos y decirle lo mucho que me había impactado su personalidad, su forma de ser, sus labios, sus manos, su cabello... sus ojos, esa mirada que sin duda era la culpable de todo.

Sin imaginarlo, al pie del primer escalón del último piso por descender, se colocó delante de mí. Todavía recuerdo el brillo de aquellos ojos, la mirada fascinante, que era la razón de todos los sentimientos que en mi interior se confinaban. En un breve momento, consideré besarlo, pero él se adelantó a mis pensamientos y acercó sus labios a los míos en un beso que había creído que no llegaría jamás, nítido y perfecto.

Todo mi ser se estremeció con el calor de su cuerpo. Sus brazos rodeaban mi cintura y espalda en una mezcla de pasión reprimida, nostalgia ternura y un poquito de desesperación. Sus labios se sentían cálidos, sensuales... tan perfectos como su mirada. No pude evitar preguntarle porque había tardado tanto, él solo contestó que no quería arruinar la noche tan maravillosa que habíamos pasado. ¿Arruinar? ¿Como puede un beso dilapidar una velada fantástica?. Sin embargo, el sabor dulce y cálido de ese hermoso momento perdura en mi mente, como el recuerdo de un amor lejano.

Pero el tiempo no perdona, y la noche terminó. Ambos regresamos a nuestros hogares pensando en seguir en contacto. Comenzamos a escribirnos unas cuantas cartas, hasta que las suyas dejaron de llegar... primero pasaron pocos días, hasta que la espera se transformó en semanas. Todavía me levanto con la esperanza de encontrar en mi buzón alguna noticia suya, una nota que me hable de su vida, una imagen que me refresque el contorno de su rostro. No obstante, me aferró a su recuerdo, y la figura de sus rasgos se desgastan con el quebranto de la ausencia.

Aún espero saber de él, le deseo lo mejor del mundo y le agradezco las horas tan extraordinarias que me concedió, fue lo mejor que me ha pasado en la vida, me recordó que aún tengo corazón y que late con emoción, y aunque en estos momentos se encuentre solitario, siempre he dicho que es mejor sentir dolor... que sentir vacío.

Casi una frase célebre

Se me ocurrió como nick y ya se hizo toda una ley... disculpe el género masculino ;o)

"Los hombres heterosexuales caben en 4 categorías:
Los buenos, los malos, los feos y los casados"

" Rectifico: Los hombres heterosexuales solo tienen 3 categorías:
los malos, los feos y los casados"

" Rectifico Nuevamente... Los hombres heterosexuales si tienen 4 categorías:
los malos, los feos, los casados y los parientes"

Sunday, June 18, 2006

Omisión

Creo que me faltó este sorry =0)

Contrastes

Me encuentro sin querer ante un espejo.
Observo a mis compañeros y me siento vacía.
Toman todos una actitud de dioses,
“divas” inalcanzables, estrellas del firmamento.

Veo sus rostros con expresión de superioridad.
El baile ha dejado de ser divertido,
se ha convertido en una pantomima,
en un duelo de egos inflamados por el veneno del aplauso.

El escenario ahora me parece extraño,
y los accesorios que siempre he esgrimido,
hoy me parecen ajenos... todo tan diametral,
que hasta mis zapatos se sublevan ante el sonido del silencio.

Mi pequeño espacio, mi refugio y mi santuario; profanado
la alegría prefirió alejarse
y dejar solo la sonrisa fingida,
la carcajada de burla, la mueca de la envidia.

Y dentro de mí solo queda el amor propio,
el que no permite que lo despojen de aquello por lo que ha luchado.
No dejará que el baile muera,
no descansará hasta verlo de nuevo a la luz de un buen escenario,
puro y transparente...

Y todo volverá a ser perfecto
para poder lanzar al mundo
el sonido de la libertad a través del taconeo del danzante,
el faldeo de la efusión y los colores de la música.

Tuesday, March 21, 2006

Vacaciones en Guaymas

Nos fuimos en el megapuente a nuestro pueblo natal, al pasar por la casa de la abuela, mi primo Galo y yo nos encontramos con una triste sorpresa... esto salió ese día.

La Casa de los Recuerdos

En el inicio de la primavera, nos dimos la oportunidad de regresar a nuestro pueblo natal. Mi familia y yo, por primera vez en mayoría, logramos trasladarnos a ese puerto rodeado del árido desierto sonorense... donde el tiempo parece pasar lentamente, las calles que recorrí de niña aún parecen guardar mis huellas. Las aceras diminutas, con los mismos huecos, la misma gente en las mecedoras observando pasar la vida, comentando las mismas anécdotas y los vestigios de recuerdos donde se pierde la inocencia y comienza la conciencia.

Con mucha incertidumbre logré pasar por la casa de mi bisabuela. Una casa que fue parte fundamental en la vida de todos los que la conocimos. Aún esperaba ver las verdes paredes que daban la bienvenida. Las poltronas en la entrada, custodiando la puerta de Fierro, los cuartos contiguos aparecían en mi mente, y hasta el olor de la madera vieja alcanzaba a percibir.

Aún puedo ver con claridad el patio trasero, donde infinidad de veces jugué con mis primos y se celebraron las bodas de todos los conocidos. Puedo distinguir el altar a la Virgen de Guadalupe, con sus eternas flores y su plato de limosnas que la gente devota le entregaba. Parece tangible la mesa de mi abuelo, con sus aparatos para dar masaje, las lámparas y la infinidad de plantas que rodeaban la casa... todo tan vivo que parecía prácticamente una fotografía mental.

De repente llegamos al lugar... la casa ya no estaba en pie. Solo me encontré con ruinas de lo que fue ese santuario de recuerdos, el altar de la Virgen estaba a medias, las piezas de losa rosa se alcanzaban a diferenciar a lo lejos, ni siquiera habían terminado de destruir la barda de adobe y la loseta del baño aún se encontraba ahí.

Las lágrimas estaban a punto de escapar de mis ojos, y una ola de sentimientos agitaron mi cuerpo... me hubiera gustado despedirme de esa casa, misma que se llevó en sus ruinas una parte de mi vida. Ya no quedaba nada, ni la jaula de los pájaros, los muebles de plástico, las camas, los roperos de más de cien años de antigüedad, los ecos de las risas, el rumor de los llantos, el sonido de la música y los trozos de los juegos; todo quedaba en mi mente, en fotografías y videos, y una que otra cosa heredada en vida para los hijos de mis abuelos, que quien sabe si han sido conservadas con el mismo fervor con lo que lo hicieron sus padres.

El terreno en ruinas se miraba tan pequeño. La inmensidad de ese espacio mágico que nos servía de campo de batalla parecía un simple cuadrado de tierra y escombros. Los árboles seguía en pie y parecían reclamar el no subirnos a ellos en esta ocasión. Los frutos aún colgaban de ellos, abundantes y maduros, cosa que no permitíamos en nuestra niñez, pues nos parecían insuficientes para saciar nuestra hambre de vida templada, en esa morada que existía justo en el espíritu de Guaymas.

Como me hubiera gustado despedirme de esa casa, donde aprendí que al crecer se gana vergüenza y se pierde ingenuidad, que la familia siempre será nuestra pase lo que pase, que la vida sigue y el tiempo no perdona... ni siquiera a las casas con el corazón tan grande.




Monday, February 06, 2006

Otros escritos

Este escrito es de los primeros que hice, tiene poco más de dos años guardado... Espero que les pueda servir de algo... no es grato hablar de la muerte, pero siempre es grato recordar a los que se van...

Réquiem para Sergio
27 de Febrero de 1977 – 27 de Septiembre de 2003

En esta ocasión no les voy a hablar de amores y desamores, sino de un amistad de muchos años que terminó de manera inesperada. No, no fue un malentendido ni algo parecido, simplemente fue la obra de una fuerza imparcial que decide quien se queda y quien se va,

Mi amigo venía de una fiesta. Había tomado. No hizo caso como siempre de que en ese estado no debía conducir un auto. Él era muy distraído. Quedándose dormido frente al volante, se dio cuenta de repente que de ese sueño... ya no iba a despertar.

Dicen que fue instantáneo y que no sufrió. “Que bueno” opinaron algunos, y otros nos preguntamos “¿Por qué?”... ¿Por qué él que era tan bueno?, El nunca hizo nada malo, ¿Por qué Dios mío ¡por qué?!.

Pero nadie responde. Nos quedamos en silencio mirando su cuerpo inerte dentro del féretro donde sería llevado a su última morada. Sin dar crédito a lo que pasaba, el resto de nosotros hacíamos el recuento de nuestras experiencias adolescentes con nuestro amigo, ya que nuestro grupo se disolvió con el paso de los años.

Como ocurre siempre, este reencuentro del grupo se dio por circunstancias trágicas. Las nuevas relaciones, el trabajo y responsabilidades adultas hicieron que nos separáramos. Pero eso no sucedió con mi amigo. Él siempre procuraba visitarme, varias veces a la semana lo escuchaba tocar a mi puerta diciéndome: “Chaparra vamos a cenar”. Preocupado siempre por mí, se mostraba incrédulo ante mi forma de pensar, ante mis proyectos y deseos, me decía que dejaba de lado la felicidad. Siempre me apoyaba cabe mencionarlo, pero al mismo tiempo trataba de que fuera más flexible y abriera mi corazón. “No quiero que te quedes sola y viejita”... así terminaban nuestras discusiones.

No será el primer amigo que fallece ni será el último. Pero era mi amigo y lo estimaba. Tuve la fortuna de habérselo dicho muchas veces, y tengo la infortuna de no poder decirle ahora, cuanto me hace falta.

Para su viaje, le dejé una foto en la que salíamos juntos. Su madre se aferró a ella con desesperación y no dejo que se la quitaran.

Al ver su sufrimiento, me di cuenta de la fragilidad de la vida y cómo la dejamos pasar lamentándonos por pequeñeces. Como dejamos pasar el tiempo y no procuramos a la gente que nos quiere y nos aprecia. Como evitamos a toda costa comprometernos. Dejar amar y ser amados. Lo aprendí de mi amigo, sin embargo no lo practico.

Pero hoy... lo enterré. Hoy vi como su cuerpo bajaba despacio por ese túnel de concreto donde su abuelita lo esperaba. Hoy vi a su familia sufrir de un dolor que no lo cura ni el tiempo. Hoy vi a sus amigos llorar por su pérdida. Hoy traté de no llorar porque mis lágrimas no lo traerían de vuelta, pero no lo logré.

Hoy enterré a mi mejor amigo. Hoy lo acompañé a su último viaje. Hoy morimos todos un poco... mientras respirábamos lento.


Para Sergio Adalberto Bernal Rojo
Con cariño. Te extraño Checho.

Aleyda Avalos Valenzuela
29 de Septiembre de 2003



La Fórmula Correcta

A petición de mi primo Galo, siempre me pide que publique lo que escribo, me da pena y en ocasiones guardo mis escritos por que como el ya les dijo... un maestro me dijo que no lo hacia bien... bueno eso fue en cuanto a la poesía, y pues con ese comentario me dio todavía más pena seguir escribiendo. Mi primo insistió y pues a ver que les parece. Esto lo escribí a raíz de una conversación que tuve con un buen amigo...

La Fórmula Correcta

Me encontraba con un buen amigo, quien me aprecia de buen grado; lo dice y lo demuestra, pues le afecta lo que algunas “personas” que conocemos opinan de mí. Se enfurece al querer explicarles que sus palabras son infundadas, pero no logra en ellos ni un mínimo cambio de actitud; sólo burlas, risas y malos consejos.

Esa ocasión lo sentía más molesto que otros días. Por más que intentaba animarlo no salía de su asombro, esas “personas” se aferraban a obligar en él una idea diferente hacia mi persona, por lo que mejor optó por alejarse.

Dicho esto, buscó mi compañía esperando respuestas, las cuales no le podía dar, porque ese problema no es mío, sino de las “personas” que me atacan por la espalda. Le expliqué que esas “gentes” piensan que soy como un frasco vacío, al cual cada uno le da una característica que cree encontrar en mí, lo visten y lo llenan con mentiras, calumnias, malos modos y pésimos hábitos; todos reflejados en lo que no quieren de sí... y lo arrojan hacia mí.

Ese frasco lo quieren vender a la gente que apenas me conoce, y le pregunté a mi amigo: ¿Tú crees que yo soy ese frasco?... Sin dudarlo contestó que ¡NO!. Y me dijo que su molestia es ante todo, por que sabe que lo que “ellos” hablan no es verdad; y lo llena de impotencia, por que no puede cambiar su opinión.

Yo le dije -No hay problema, la forma más grata de hacerme feliz es demostrando lo que vales.-
Si sus valores y convicciones son lo suficientemente fuertes como para no cambiar su opinión... aunque el valor del frasco le parezca demasiado atractivo.

Es muy fácil opinar a primera instancia. Si... esas “personas” venden el frasco como si fuera original, pero solo están ofreciendo una versión pirata y de mala calidad. Está alterado; y ni un solo componente pertenece a la fórmula original. Puede ser que mi frasco tenga ventas más altas que el suyo, y por eso se empeñan en levantar esa campaña publicitaria de desprestigio...

Pero siempre existe una tienda en la que se puede adquirir la fórmula original a buen precio... sin sellos rotos ni sustancias faltantes. Esa tienda siempre va estar abierta para toda la gente que le interese probar antes que decir “yo paso”, mi tienda esta atendida por mis verdaderos amigos, quienes venden el producto con calidad y sin mentiras, no por el simple hecho de vender.

Esta tienda esta abierta para mis amigos lejanos y cercanos, para los que están por serlo, y para todos aquellos que se tomaron la molestia de analizar bien este frasco... y encontraron en él la fórmula correcta.

Friday, January 13, 2006

Iniciando

Hola estoy en este espacio para conocer un poco mas de las personas que como yo, le intriga el poder de la palabra escrita. Esto es un medio novedoso para mi, y la verdad parece excitante el llegar a tanta gente a traves de la red.

Y antes de aventurarme en el mar del internet, quisiera saber que tanto impacto se puede lograr por este medio, si hay gente que en realidad lee estos documentos y hasta donde se puede llegar en el rescate de la lectura y escritura.

Por hoy sera todo, creo que dejare para otra ocasion las ganas de compartirles alguno de mis trabajos. Cuidense mucho Aly