Esto me pasó hace como 4 o 5 años... Si te identificas, por favor haz contacto si??? Tengo ganas de platicar contigo... Sin accidentes ;o) El Chico de la Papelería Hoy recordé un capítulo bastante simpático de mi vida. Comienza en una papelería a la que mi madre nos llevaba desde hace mucho tiempo. Ahí trabajan jóvenes que son estudiantes de diversos niveles, y el dueño los apoya para que sigan su preparación al tiempo que logran sufragar sus gastos. Ahí trabajaba un chico, bastante serio muy formal, que su amabilidad lo hacía destacar del resto de los empleados del lugar. Blanco, no muy alto, siempre pulcro, fue testigo de malos días en mi ultimo año de carrera, pero lograba despejar mi mal humor y nos atendía a mi y a mi compañera de escuela con una sonrisa y buena deseos, para que no decayera nuestro ánimo. Al terminar la carrera, casi todos los días llegaba a la papelería en busca de material para dar mis clases, y platicábamos mucho tiempo, casi puedo asegurar que era más lo que tardábamos en hablar, que lo que necesitaba para atenderme. Con el tiempo, me fui dando cuenta que no era mal parecido. Tenía todo lo que, en lo personal, me agrada de un hombre. Cabello negro, mirada dulce y expresiva, labios rojos, un poco delgados pero delineados, voz varonil y nombre de telenovela (que no lo pienso escribir porque a lo mejor no le parecerá correcto), y para colmo de todo, amable, sencillo y trabajador... chicas, ¿qué más podemos pedir? Para no alargar más la historia, se me ocurrió confesarle mis pensamientos a mi madre... Ya se imaginarán lo que sucedió, ¿o me equivoco?. Si, ella fue (con buena intención supongo) a decirle a este joven lo mucho que a su hija le gustaba. Lo demás, fue una larga fila de saludos enviados y contestados, muchas veces sin haberlos remitido y muchas otras exagerados Las pocas veces que visité la papelería después del incidente, el me atendía muy bien, entre las risitas burlonas de los demás compañeros, se mostraba atento, nunca cambió su forma de ser hacia mí, ni para bien ni para mal. Cuando llegaba a su trabajo y él no estaba, le preguntaba a la señora encargada, ella solo sonreía y me daba detalles, todo como parte de un juego infantil y bastante divertido, pero nunca nos dijeron algo mal intencionado mientas él me atendía (a excepción de la esposa de otro trabajador, y la verdad nunca la entendí, pues por qué tenía que cuidarle las espaldas si no era su marido). Un día, las cosas tomaron otro rumbo. Entre juegos e indirectas, trabajaba sin mirarme a los ojos, al despedirme de él, sus labios fueron a parar sobre los míos, fue un besito rápido, como de niños, al separarnos únicamente nos vimos y cada quien tomó direcciones opuestas. No debo negar que iba dando saltos de felicidad, no lo podía creer, fue un momento muy tierno y al mismo tiempo indescifrable. En la siguiente ocasión que lo vi, me pidió disculpas, admitiendo que había sido “un accidente”. Bueno - esos accidentes ni lo dañan a uno – pensé. En las posteriores ocasiones, los accidentes se hicieron más frecuentes, hasta que un día, cuando me atendió la chica celosa, él se encontraba en una vitrina, estaba a punto de irme, pero me pidió que me acercara, conversamos cosas sin importancia, le ayudé a terminar su trabajo y le dije que era hora de retirarme. Me acerqué para despedirme y... el accidente volvió a suceder, esta vez le pregunté si en realidad lo era y él dijo que no. Entonces aproveché. Me acerqué a él decidida a llevarme un bonito recuerdo, y lo besé. Fue un beso tan tierno, delicado pero firme, casi perfecto ya que la vitrina era bastante ancha, no se que hubiera pasado de estar en una situación más cómoda, mínimo hubiera durado más, pues la magia se interrumpió gracias a la chica celosa que tuvo la brillante idea de acercarse en ese momento. A partir de ahí, los accidentes se hicieron más intensos y tan comunes como decir buenos días, y como siempre me pasa, nunca llegamos a nada en concreto, es la clásica situación en que ambas partes se atraen, pero, siempre hay un pero de por medio. Nunca supe cual era su “pero”, quizás la diferencia de edades, pero eso no le importó con los accidentes. No se, el caso es que no lo he visto en años. Hoy lo recordé y mi cara se iluminó, fue algo tan especial, y no porque fuera un gran amor o alguien con el que pasé un rato agradable, este chico no puede catalogarse ni definirse. Fue lo que fue y es algo que había estado en el cajón de los recuerdos, y la verdad no sé porque lo reviví precisamente hoy. No se donde está, no se si se casó, y a la papelería no regresé, quizás por mi cambio de trabajo, falta de tiempo o lo que sea, el caso es que me alejé, no se si al mismo tiempo que se alejó él. Sin embargo, los recuerdos que me agolparon este día, refrescaron su rostro y podría decirse que también el timbre de su voz, y también motivaron un deseo nostálgico de volver a ver, al chico de la papelería. |
Wednesday, August 09, 2006
Otro recuerdo
Soledades
| Disculpen si a alguien ofendo con esto... La Soledad No se si sea bueno admitirlo, pero últimamente me he sentido sola. Es como esa sensación que te embarga cuando pierdes a alguien. Me sigue a todas partes, como una sombra que me recuerda que es parte de mi. Está conmigo al despertar y me acompaña a la hora de dormir, se interpone en mis horas de ocio y me espera en mi tiempo de trabajo. Nadie sabe lo que siento, pues para mi fortuna he sabido ocultarlo bien. Pero al mismo tiempo es cansado que se te catalogue como “una mujer independiente, que no necesita de un hombre para triunfar”. Si, puede ser bastante halagador que se te vea como una persona triunfadora por mérito propio; pero muy por encima de eso está la parte complementaria de todo ser humano: una pareja. Hasta ahora no he podido expresar este sentimiento, sin que nadie me interrumpa con sus propios pensamientos y su manera de ver mi vida a través de otros ojos. Tal sentimiento me abruma por las noches, pues las paso en vela preguntándome ¿por qué?. Qué es lo necesito para tener una relación estable, como las que tienen mis primos y mis amigas, por qué me he topado con gente de negro corazón, que me han envuelto en problemas que me son ajenos, solo para divertirse o poner a prueba el amor de otras. No se trata tampoco de sonar desesperada. Simplemente deseo dejar salir esta rabia que vive en mi cuerpo, porque es muy triste llegar a la tercera década de vida y no poder decir a los cuatro vientos que pude tener una relación de la que pueda presumir. Todo ha sido escondido, efímero, sin trascendencia, mentiras o verdades a medias... Vacío. Para mi, esta soledad pesa, siento que gana terreno y me empiezo a acostumbrar a ella. Sin embargo se que no es sano, no se puede vivir en solitario, todos necesitamos de alguien, simplemente no venimos de una célula individual, se ocuparon dos para formar lo que somos ahora. Miente quien diga que es mejor estar solo que mal acompañado, miente el solitario que diga que es feliz, sinceramente... no sabemos estar solos. |
Monday, July 10, 2006
Un día nefasto
| Mucho cuidado con los ciber compas =o) Mujeres “Ex” Sumisas ¿Qué nos está pasando? ¿Dónde quedó la dignidad y la fuerza de unión por la que hemos estado luchando? Saben, hace unos días, mientras me arreglaba para ir al trabajo, recibí una llamada telefónica amenazando mi vida. Era una mujer de escaso vocabulario aunque altamente soez, que reclamaba el hecho de que le “había robado a su marido”... Mi reacción fue de ¿perdón? ¿de que hablas?, y comenzó con una dislalia repetitiva propinando el mismo insulto una y otra y otra vez, como si la contracción de la palabra prostituta fueran a minar mi autoestima y mi fuerza de mujer. No debo olvidar comentar que colgué mi celular, pues no estaba yo para perder el tiempo. Pero desafortunadamente, la mujer llamo a mi casa; ahí vino mi preocupación, no por el reclamo por un hombre al que, excuso decir, no recordaba, sino porque puso en peligro a mi familia. Hablé con mi madre y mi abuela, les dije que yo arreglaría todo... aunque solo tenía como pista, el nombre de pila del fulano en cuestión y una lada de otra ciudad. Di vueltas a mi cabeza, hasta que recordé de quien se trataba. Y una risa irónica me invadió, y me dije “TANTO PROBLEMA POR... ¡ESTO! “ era una persona que solo había visto en mi vida una vez, y entre nosotros no hubo nada, ni siquiera algo que recordara (tristemente, porque es decepcionante no dejar huella en la gente que te conoce), fue simplemente un hola, mucho gusto e infinidad de conversaciones por teléfono y vía internet, sencillamente lo que hoy llamamos un “ciber amigo”. Lo que vino después fue avisar a las autoridades y esperar que nada le pasara a mi familia, pero me encontré con la triste noticia de que no había delito que perseguir, ya qué la amenaza no era directa ni atentaba tácticamente contra mi vida... O sea que debería de esperar a que la tipa me golpeara o me matara para que se pudiera levantar algún cargo, bonita cosa, pues me doy cuenta una vez más que nuestras leyes protegen más a l agresor que al agredido, pero esta es otra historia que contaré después. Volviendo al caso de la mujer despechada, o que se creía engañada (bueno por mi debo decir francamente que no), el ver como malgastaba su energía peleando a un seudo hombre que no valía la pena, llegué a una reflexión. Es una situación repetitiva que me tiene incómoda, el hecho de cómo últimamente las mujeres reaccionamos (o mejor dicho reaccionan, porque gracias a mi madre no me incluyo... ¡bien por ella!) ante el rechazo, el abandono, la infidelidad, el intento de infidelidad o la indiferencia de sus parejas, haciendo evidente en todo caso la ultra dependencia psicológica y moral (quiero pensar que lo económico viene quedando en un muy lejano término, se vale soñar ¿no?), que le tienen a “su” hombre. No es posible mujeres que sigamos reaccionando como en el siglo pasado (o el antepasado), si bien es cierto, que nuestras antecesoras lucharon contra un mundo dominado por hombres y para los hombres, en donde ni siquiera éramos dignas de emitir un voto, mucho menos aspirar a una candidatura (de lo que fuera), ¡¡no y no!!. Como pueden ver, las mujeres éramos solo objetos de decoración, esclavas de la cocina, la niñera de los hijos... la sirvienta de la casa. No se nos permitía estudiar, crecer, saber, pensar, mucho menos decidir; y fue entonces cuando algunas mujeres comenzaron a romper esquemas y decidieron ponerle fin. El resultado fue que, aparte de ser (y por las que quieran ser), objetos de decoración, esclavas de la cocina, la niñera de los hijos y la sirvienta de la casa, ahora somos, además; maestras (a mucho orgullo y de escuela pública), abogadas, ingenieras, presidentas, políticas, médicas, soldados, artistas, mártires y campesinas. Y sigo rematando que, ahora que aquí en occidente (no me meto en la cultura talibán, ni musulmana ni todo aquello y con mucho respeto), tenemos acceso a la cultura, libertad, medios para crecer y fortalecer la lucha de nuestras mujeres y por nuestras mujeres, seguimos tomando actitudes tele novelescas (léase Televisa específicamente, aunque a TV Azteca se le va una de vez en cuando), en donde gritar es sustituto de dialogar, insultar es un argumento y llevar a la vida real un capítulo de Laura en América es el mejor medio para asegurar a tu marido. E Insisto, ¿porqué mujeres? ¿No ha valido la pena la lucha de Sor Juana, el sacrificio de Juana de Arco y el ejemplo de todas aquellas Juanas que se han quedado en el camino por la unidad y dignificación del género?... Pues no. La mayoría (no todas) de las mujeres que conozco, se califican de insumisas, solo por el hecho de buscar en otra a razón de su propio fracaso. “Yo perdí a mi marido por culpa de esa golfa... y le partí la cara” (Claro con otras palabras mucho más fuertes) ¡NO, NO, NO! no podemos seguir así. El fracaso es personal y la infidelidad es de dos. No hay más culpable en el fracaso más que uno mismo, y no hay más culpable en la infidelidad mas que los dos involucrados, ninguno tiene más culpa que el otro. No busquemos culpables entre nosotras. ¡Por favor! La culpa esta en una misma y en como manejas tu vida. Y no debe llamarse culpa o fracaso, sino aprendizaje, pero no lo vemos así, y preferimos lavarnos el sentimiento a costa de otras, aunque nada tengan que ver en el asunto, ya que es más fácil recrear las novelas televisivas que afrontar la vida real. Y repito la pregunta que hice al principio... Mujeres, ¿Qué nos está pasando? |
Wednesday, June 21, 2006
Para todas mis amigas
| No se si tenga coherencia lo que escribí, pero realmente es tan confuso lo que siento, que ni yo misma se como definirlo. Espero que les sirva de poco o de mucho no se, o simplemente leanlo y ayudenme a encontrar una respuesta. Mujeres Como Nosotras Hoy llego a mi buzón una nota. Algo que tenía mucho tiempo esperando que sucediera. Sin embargo, mi corazón no saltó con la alegría que imaginé sentiría, al contrario, lo invadió una tristeza que lo comprimió en un suspiro. Después de semanas de espera recibo noticias... después de haber vivido mil cosas y tropiezos, que no tuve a quien confiar. Siempre me han dicho que no se debe confiar en los amores lejanos, o lo que se acerque, y me encuentro aquí, volcando mi frustración en las letras de esta nota, que no se como definirla, pues en este momento no se cual sentimiento es el que prevalece: el enojo, la alegría, la tristeza, la emoción o el desengaño. Creo que ya no tiene deseos de volver a verme, también creo que no tengo esperanzas de volver a verlo, pero me engaño a mi misma en ese pensamiento, deseo encontrarlo de nuevo y preguntarle ¿que pasó?, ¿porqué otra vez?, no reclamando, simplemente necesito saber que fue; porque estoy harta de vivir esta historia una y otra vez, y no hablo de la soledad, me refiero a la incertidumbre de la lejanía, de la expectación, de estar como una niña tonta esperando respuestas, cartas, notas... una llamada. Y caigo en la conclusión de que aunque no quiera, me acostumbré tanto al fracaso, que es más fácil seguir en este círculo vicioso de ilusionarme, soñar y decepcionarme, siempre en la misma situación, invariablemente esperando el final. Mi madre me dijo, que las mujeres constantemente vamos un paso adelante sobre los hombres, que anticipamos sus pensamientos, y que es por lo mismo que “mujeres como nosotras” (y aquí caben unas cuantas amigas mías), estamos destinadas a la soledad, porque no va a existir el hombre que nos aguante el paso. Y lo que pudo ser un consuelo, me queda como un estigma, del que debo forzosamente salir adelante por mi género y por mi misma, de todas formas, tendré la compañía de otras “mujeres como yo” siguiéndome en la travesía. ¿Quién quiere acompañarme? |
Monday, June 19, 2006
Una Historia Más
| Aquí estoy... después de meses de ausencia no? En estos días, la inspiración me llegó en hojas de cuaderno y lugares extraños, aquí una muestra: Realmente Valió La Pena No es una historia de amor, pero se acerca suficiente. Comenzó en una noche aburrida, una convención en un lujoso hotel y un salón saturado con personas que desconocía, rostros de gente culta, que parecían hablarme en otro idioma, y me trataban con demasiada familiaridad, como si me conocieran de toda la vida. En un momento desesperado, el aire comenzó a faltarme y traté de huir de aquel lugar a toda prisa y sin mirar atrás; pero, un par de personas impidieron mi escape, dos jóvenes que mi madre me había presentado con anterioridad. Uno de ellos, alto, delgado y moreno, atractivo para la mayoría de las mujeres, el otro, un poco más bajo, de piel más clara y labios perfectos, su cabello negro acentuaba su mirada, que tenía una sensualidad oculta tras la apariencia de niño bueno; se ofrecieron a ayudarme en ese trance improvisado, y gracias a ellos pude sobrevivir esa noche... especialmente por el segundo. Él dedicó esa velada a hacerme sentir cómoda, siempre atento, galante... podría decirse que interesado, o esa fue la impresión que sentí como en uno de mis sueños adolescentes. Creo que me cautivó a primera vista y me hechizó en la pista de baile, con su falta de ritmo y sus ganas de aprender. A pesar de estar rodeados de gente, llegué a pensar por momentos que me encontraba sola con el, apartados del bullicio que prevalecía en aquella celebración. No fue difícil para mí reconocer que me había topado con alguien especial, esa clase de persona que estaba esperando conocer durante años. La fiesta culminó entre miles de detalles pequeños y una mala racha en el juego. Y yo, que no veía la hora de saber si el estaba interesado en mí como yo en él, mientras la letra de una canción resonaba en mi cabeza... pero él se mostraba educado y amable, como se debe tratar a la hija de tu mejor amiga. Las horas pasaban, y noté como las mujeres a mi alrededor buscaban la atención de mi acompañante, él sin embargo, seguía atendiéndome a las mil maravillas, siempre respetuoso y cordial. Llegó el momento de regresar a mi habitación en aquel hotel de más de 20 pisos, él se ofreció a acompañarme sin dejar de conversar, decidimos bajar por las escaleras, en un leve intento mío por tener un poco más de tiempo a solas. Mientras en silencio, solo escuchaba sus palabras, entre tanto pensaba que mi tiempo se terminaba, y deseaba con todas mis fuerzas que algo pasará, que me dijera que le interesaba, que quería volver a verme, que aquel sentimiento que pensaba mío también era parte de él. Faltaban cuatro pisos para llegar a mi destino, él solo caminaba a mi lado disertando y cuestionando, y yo en mi interior me encontraba tratando de comprimir el deseo de tomarlo en mis brazos y decirle lo mucho que me había impactado su personalidad, su forma de ser, sus labios, sus manos, su cabello... sus ojos, esa mirada que sin duda era la culpable de todo. Sin imaginarlo, al pie del primer escalón del último piso por descender, se colocó delante de mí. Todavía recuerdo el brillo de aquellos ojos, la mirada fascinante, que era la razón de todos los sentimientos que en mi interior se confinaban. En un breve momento, consideré besarlo, pero él se adelantó a mis pensamientos y acercó sus labios a los míos en un beso que había creído que no llegaría jamás, nítido y perfecto. Todo mi ser se estremeció con el calor de su cuerpo. Sus brazos rodeaban mi cintura y espalda en una mezcla de pasión reprimida, nostalgia ternura y un poquito de desesperación. Sus labios se sentían cálidos, sensuales... tan perfectos como su mirada. No pude evitar preguntarle porque había tardado tanto, él solo contestó que no quería arruinar la noche tan maravillosa que habíamos pasado. ¿Arruinar? ¿Como puede un beso dilapidar una velada fantástica?. Sin embargo, el sabor dulce y cálido de ese hermoso momento perdura en mi mente, como el recuerdo de un amor lejano. Pero el tiempo no perdona, y la noche terminó. Ambos regresamos a nuestros hogares pensando en seguir en contacto. Comenzamos a escribirnos unas cuantas cartas, hasta que las suyas dejaron de llegar... primero pasaron pocos días, hasta que la espera se transformó en semanas. Todavía me levanto con la esperanza de encontrar en mi buzón alguna noticia suya, una nota que me hable de su vida, una imagen que me refresque el contorno de su rostro. No obstante, me aferró a su recuerdo, y la figura de sus rasgos se desgastan con el quebranto de la ausencia. Aún espero saber de él, le deseo lo mejor del mundo y le agradezco las horas tan extraordinarias que me concedió, fue lo mejor que me ha pasado en la vida, me recordó que aún tengo corazón y que late con emoción, y aunque en estos momentos se encuentre solitario, siempre he dicho que es mejor sentir dolor... que sentir vacío. |
Casi una frase célebre
Se me ocurrió como nick y ya se hizo toda una ley... disculpe el género masculino ;o) "Los hombres heterosexuales caben en 4 categorías: Los buenos, los malos, los feos y los casados" " Rectifico: Los hombres heterosexuales solo tienen 3 categorías: los malos, los feos y los casados" " Rectifico Nuevamente... Los hombres heterosexuales si tienen 4 categorías: los malos, los feos, los casados y los parientes" |
Sunday, June 18, 2006
Omisión
Creo que me faltó este sorry =0) Contrastes |
Tuesday, March 21, 2006
Vacaciones en Guaymas
Nos fuimos en el megapuente a nuestro pueblo natal, al pasar por la casa de la abuela, mi primo Galo y yo nos encontramos con una triste sorpresa... esto salió ese día. La Casa de los Recuerdos |
Monday, February 06, 2006
Otros escritos
Este escrito es de los primeros que hice, tiene poco más de dos años guardado... Espero que les pueda servir de algo... no es grato hablar de la muerte, pero siempre es grato recordar a los que se van... Al ver su sufrimiento, me di cuenta de la fragilidad de la vida y cómo la dejamos pasar lamentándonos por pequeñeces. Como dejamos pasar el tiempo y no procuramos a la gente que nos quiere y nos aprecia. Como evitamos a toda costa comprometernos. Dejar amar y ser amados. Lo aprendí de mi amigo, sin embargo no lo practico. |
La Fórmula Correcta
| A petición de mi primo Galo, siempre me pide que publique lo que escribo, me da pena y en ocasiones guardo mis escritos por que como el ya les dijo... un maestro me dijo que no lo hacia bien... bueno eso fue en cuanto a la poesía, y pues con ese comentario me dio todavía más pena seguir escribiendo. Mi primo insistió y pues a ver que les parece. Esto lo escribí a raíz de una conversación que tuve con un buen amigo... La Fórmula Correcta Me encontraba con un buen amigo, quien me aprecia de buen grado; lo dice y lo demuestra, pues le afecta lo que algunas “personas” que conocemos opinan de mí. Se enfurece al querer explicarles que sus palabras son infundadas, pero no logra en ellos ni un mínimo cambio de actitud; sólo burlas, risas y malos consejos. Esa ocasión lo sentía más molesto que otros días. Por más que intentaba animarlo no salía de su asombro, esas “personas” se aferraban a obligar en él una idea diferente hacia mi persona, por lo que mejor optó por alejarse. Dicho esto, buscó mi compañía esperando respuestas, las cuales no le podía dar, porque ese problema no es mío, sino de las “personas” que me atacan por la espalda. Le expliqué que esas “gentes” piensan que soy como un frasco vacío, al cual cada uno le da una característica que cree encontrar en mí, lo visten y lo llenan con mentiras, calumnias, malos modos y pésimos hábitos; todos reflejados en lo que no quieren de sí... y lo arrojan hacia mí. Ese frasco lo quieren vender a la gente que apenas me conoce, y le pregunté a mi amigo: ¿Tú crees que yo soy ese frasco?... Sin dudarlo contestó que ¡NO!. Y me dijo que su molestia es ante todo, por que sabe que lo que “ellos” hablan no es verdad; y lo llena de impotencia, por que no puede cambiar su opinión. Yo le dije -No hay problema, la forma más grata de hacerme feliz es demostrando lo que vales.- Si sus valores y convicciones son lo suficientemente fuertes como para no cambiar su opinión... aunque el valor del frasco le parezca demasiado atractivo. Es muy fácil opinar a primera instancia. Si... esas “personas” venden el frasco como si fuera original, pero solo están ofreciendo una versión pirata y de mala calidad. Está alterado; y ni un solo componente pertenece a la fórmula original. Puede ser que mi frasco tenga ventas más altas que el suyo, y por eso se empeñan en levantar esa campaña publicitaria de desprestigio... Pero siempre existe una tienda en la que se puede adquirir la fórmula original a buen precio... sin sellos rotos ni sustancias faltantes. Esa tienda siempre va estar abierta para toda la gente que le interese probar antes que decir “yo paso”, mi tienda esta atendida por mis verdaderos amigos, quienes venden el producto con calidad y sin mentiras, no por el simple hecho de vender. Esta tienda esta abierta para mis amigos lejanos y cercanos, para los que están por serlo, y para todos aquellos que se tomaron la molestia de analizar bien este frasco... y encontraron en él la fórmula correcta. |
Friday, January 13, 2006
Iniciando
Y antes de aventurarme en el mar del internet, quisiera saber que tanto impacto se puede lograr por este medio, si hay gente que en realidad lee estos documentos y hasta donde se puede llegar en el rescate de la lectura y escritura.
Por hoy sera todo, creo que dejare para otra ocasion las ganas de compartirles alguno de mis trabajos. Cuidense mucho Aly